֍ → 1 morena pequeña de 1,5 kg → 0,5 l de agua → 0,5 l de vinagre de sidra → 3 soperas de pimentón dulce → 2 soperas de orégano → 10 dientes de ajo → 4 hojas secas de laurel → 1 cucharadita de comino molido → Sal → Harina de garbanzo → Aceite de oliva para fritura Pide al pescadero que eviscere el pescado y lo corte en trozos menudos. Si no, abre a lo largo en dos la morena por la zona del vientre con un cuchillo afilado y elimina la espina-cartílago central, abriendo el pescado en libro. Sepáralo en dos y parte cada lomo en tiras perpendiculares de 2 o 3 cm de ancho. Sazona los pedazos y esparce el pimentón, el orégano, los ajos aplastados con su piel, el laurel y el comino, manoseándolos bien para repartirlo. Añade el agua y el vinagre, cubre y mete en la nevera al menos 24 horas para que el pescado coja bien el adobo. Descurre el pescado del adobo y sécalo bien con papel absorbente. Calienta el AOVE hasta que alcance la temperatura de fritura (170 grados). Enharina los pedazos de morena adobados generosamente y de a pocos. Retírales el exceso con unos golpes o sacudiéndolos en un cedazo o colador fino. Sumerge el pescado en el aceite caliente y aguántalo hasta que haga costra y dore bien, unos minutos, sin dejar de menearlo para que se fría bien por todas sus caras. Al sacarlo, pruébalo. Si le faltara un poco de sazón, añade unos granos de sal antes de servir. Acompaña con una ensalada verde de brotes y una mahonesa subida de zumo de limón y perfumada con la ralladura. En vez de una sartén es mejor emplear un cazo alto y estrecho para freír el pescado en abundante aceite de oliva, que las piezas naden y floten en la fritura.