«Musulmán el que no bote», el cántico racista del estadio de Cornellá en el España-Egipto
España llevaba cuatro años sin jugar en Barcelona. En la primavera de 2022 el RCDE Stadium de Cornellá, el mismo que acoge hoy el España-Egipto recibía un España-Albania, igual de amistoso que éste, pero con el aliciente del regreso de La Roja después de 18 años de ausencia. La situación se ha normalizado hasta el punto de que la Federación española (RFEF) no tardó en encontrar en el estadio del Espanyol acomodo para un partido que tenía que haberse disputado ayer en Doha. Y la plataforma que más luchó por que la selección regresara a Barcelona pedía ya que acogiera un partido oficial de España.
Pero la actitud de gran parte del público no ha sido la mejor. Empezó por silbar el himno egipcio antes del partido. Una mala costumbre que ha convertido en viral la falta de respeto cada vez que juega la selección en España. A esa pitada siguieron gritos contra el presidente de España, el lamentablemente ya extendido «Pedro Sánchez, hijo de puta».
Lo más vergonzoso llegó con los cánticos en la primera parte de «musulmán el que no bote», que además de contravenir, como todo lo anterior, cualquier norma de educación y respeto, es un acto racista castigado por la legislación civil y deportiva. El estadio combinaba los gritos de «musulmán el que no bote» con loa aplausos a Lamine Tamal, el jugador más celebrado por la grada.
En el descanso se recordó por megafonía que esos cánticos son perseguidos legalmente. «Se recuerda que la legislación para la prevención de la violencia en el deporte prohíbe y sanciona la participación activa en actos violentos, xenófobos, homófobos o racistas», se recordó a través de los altavoces del estadio. «La RFEF se suma al mensaje de nuestro fútbol contra el racismo y condena cualquier acto de violencia en los estadios», transmitió la Federación en un comunicado y a través de sus redes sociales.