Ikram, la cachorra que llegó en patera, y sus compañeros viven entre filtraciones y jaulas corroídas por el óxido
El Ayuntamiento de Ibiza defiende que gastó en el año 2023 entre 20.000 y 30.000 euros solo en jaulas, que presentan un estado bastante degradado, y que la inversión general en el centro “es mayor”
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Jaulas corroídas por el óxido, techos que se desprenden tras cada temporal y filtraciones que empapan los habitáculos donde viven unos cien animales, comprometiendo su seguridad y también la del recinto. Ese es el escenario que describe la asociación Acts4Animals sobre el Centro de Protección Animal (CPA) de sa Coma, en Eivissa, cuyo deterioro –denuncian– afecta directamente al bienestar de perros y gatos. El estado de la instalación municipal ha preocupado a los animalistas, que han asegurado a través de un comunicado público que los voluntarios del servicio se han visto obligados a improvisar arreglos de emergencia ante la falta de respuesta institucional para evitar fugas o accidentes. El colectivo categoriza la situación de “abandono” y reclama una intervención urgente del Ayuntamiento de Vila, responsable de la competencia, para garantizar unas condiciones mínimas dignas para los animales.
Las críticas apuntan a una “falta grave de mantenimiento” que se arrastraría desde hace al menos dos años, según informaciones que publicaron varios medios locales en 2023, cuando la Fundación de Perros Abandonados de Ibiza también denunció que el centro estaba al límite de su capacidad. Sobre todo, por la presencia de PPP (Perros Potencialmente Peligrosos) que encuentran más difícilmente una familia que les quiera adoptar. A lo largo de este año, el estado de sa Coma ha empeorado tras los consecutivos temporales del invierno, que han agravado la situación.
“Pedí en octubre de 2024 a la Concejalía que arreglaran el techo [para que no hubiera filtraciones en las jaulas] y me respondieron que en Eivissa no llovía. Poco después, en otoño, pasó lo de la dana”, lamenta el representante de Acts4Animals y portavoz de PACMA Eivissa, Olivier Hassler. Entre otros desperfectos, hay un agujero en el techo de la zona destinada a los gatos y donde una cubierta, durante las abundantes lluvias, llegó a desprenderse. Esto obligó a los colaboradores de sa Coma a realizar reparaciones de emergencia con bridas para evitar fugas o accidentes. Las filtraciones además se extienden a las áreas caninas: el agua entra directamente en algunas jaulas, dificultando las tareas de limpieza e higiene. “Mientras el Ayuntamiento prioriza gastos estéticos o festivos, los trabajadores y colaboradores nos vemos obligados a actuar”, critican con rotundidad.
Entre otros desperfectos, hay un agujero en el techo de la zona destinada a los gatos y donde una cubierta, durante las abundantes lluvias, llegó a desprenderse. Las filtraciones además se extienden a las áreas caninas: el agua entra directamente en algunas jaulas
En una de estas jaulas con filtraciones está Ikram, la cachorra que llegó en patera a las islas mediante la ruta migratoria con Argelia y rescatada por Salvamento Marítimo a pocas millas de Formentera. La perra, sana y con cartilla veterinaria, estuvo a punto de ser sacrificada por motivos burocráticos, pero el Ayuntamiento y PACMA se movilizaron para protegerla. Finalmente, el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación envió finalmente un oficio al Consistorio en el que cedía a la administración local toda la responsabilidad sobre el futuro de la perra en función de la Ley 7/2023 de protección de los derechos y el bienestar de los animales. A día de hoy, sigue esperando una familia que la acoja. El mismo verano, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, visitaba las instalaciones acompañada del alcalde de Vila, Rafael Triguero e invitaba, a través de redes sociales, a visitar la Eivissa “interior y rural”, a la vez que promovía las adopciones en el centro.
Casi 30.000 euros invertidos en jaulas
Frente a estas acusaciones, el Ayuntamiento de Eivissa defiende ante elDiario.es que el centro ha experimentado mejoras significativas desde el año 2023. El Consistorio asegura haber invertido entre 20.000 y 30.000 euros en nuevas jaulas (en el centro en general se ha invertido más), la instalación de techados donde faltaban, el embaldosado de espacios deteriorados y la incorporación de sistemas de seguridad. Aunque solo ha acreditado un contrato menor para la adquisición de estos “recintos individuales caninos” por valor de 15.881 euros (IVA incluido). A ello se suma la rehabilitación de oficinas, la creación de un recinto para que los perros puedan estar sueltos y la eliminación de una zona con presencia permanente de ratas. Olivier considera que esta inversión se ha hecho, sobre todo, en cuidar la fachada –“en poner bonito lo que está cara al público”– y en las dependencias para los trabajadores del centro.
Las intervenciones más destacadas se han hecho hasta ahora, a ojos de los animalistas, en los espacios más visibles, mientras que las zonas donde permanecen los animales continúan sufriendo deficiencias que podrían resolverse con una inversión reducida. Por ello, critican la actitud del área de Bienestar Animal que, según afirman, “desoye” sus peticiones y solicitan una mayor inversión en materia de protección animal de cara a los próximos presupuestos municipales.
El Ayuntamiento rechaza este relato de abandono de sa Coma y sostiene que las instalaciones “han mejorado mucho”, aunque reconoce que seguirá actuando. En cuanto al óxido en las jaulas, ha respondido a este diario que no responde a falta de mantenimiento, sino al uso intensivo de agua para su limpieza diaria, y asegura que se van reponiendo progresivamente. “Las inversiones son continuas: se han reparado 36 jaulas y se han embaldosado otras 26 para mejorar el espacio”, detalla Manuel Jiménez, concejal de Bienestar Animal.
Desde el equipo municipal de gobierno insisten en que ningún animal permanece expuesto a la lluvia sin protección: todos los espacios cuentan, aseguran, con zonas cubiertas o sistemas para resguardarlos en caso de mal tiempo. También señalan otras medidas, como la eliminación de la tasa de adopción —que ahora es gratuita— y la supresión de las listas de espera para el voluntariado.
Desde el equipo municipal de gobierno insisten en que ningún animal permanece expuesto a la lluvia sin protección
Deficiencias en el modelo de gestión
ASSAIB Animalistas Ibiza asegura que la situación del centro no es nueva y que lleva años arrastrando deficiencias estructurales. Recuerdan que ya denunciaron en un pleno municipal “el lamentable estado de las instalaciones y la falta de seguridad para los animales” y advierten de que, pese al paso del tiempo, problemas como las humedades en las jaulas persisten. “Hace más de treinta años ya íbamos a ayudar como voluntarios y las condiciones siguen siendo muy similares”, lamenta. Por lo que no pueden hacer una valoración “positiva” del centro. Unas críticas que extienden al modelo de gestión de la isla.
El histórico rancho de Can Dog, en Sant Joan, cerró sus puertas tras tres décadas de calamidades e insalubridad, con perros rodeados de suciedad, roedores y excrementos, sin que las irregularidades hubieran derivado hasta ahora en su clausura hasta entonces, como publicó elDiario.es. Los animalistas llevaban años denunciando las pésimas condiciones en las que vivían los animales sin que se hubiera instado a su cierre.
Varias inspecciones del Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil y de los técnicos del Ayuntamiento de Sant Joan determinaron, finalmente, en noviembre de 2025, que las condiciones del lugar no permitían que el ‘refugio’ pudiera seguir operando ni como residencia canina –para los periodos vacacionales de los dueños de las mascotas u otros supuestos– ni tampoco como núcleo zoológico, informaron desde PACMA Ibiza en su momento a este diario.
Desde ASSAIB denuncian que, pese a los avances legislativos en materia de bienestar animal, la realidad sobre el terreno no ha mejorado. “Se han creado departamentos y estructuras, pero la situación de los animales abandonados sigue empeorando”, sostienen. A su juicio, la solución pasa más por la implicación y la voluntad política que por la normativa.
Ahora, los colectivos animalistas han creado la página ‘Salvamos al CPA sa Coma’ a través de Google en la que piden ayuda para los perros y gatos del centro municipal. En la plataforma hay un apartado que permite a los interesados abrir directamente el correo electrónico para “enviar un email directo al alcalde Rafael Triguero y al concejal de Protección Animal Manuel Jiménez exigiendo: la reparación urgente de los techos (impermeabilización y fijación segura, tratamiento antioxidante o pintado completo de las jaulas y un compromiso público con presupuesto y calendario de obras”. “Con interés real y una mínima inversión, las condiciones podrían ser muy diferentes”, concluyen desde ASSAIB, insistiendo en la necesidad de actuar con urgencia para garantizar el bienestar de los animales.