Un estudio relaciona la exposición excesiva a las pantallas con un vocabulario deficiente en niños pequeños
El uso de dispositivos electrónicos forma parte del día a día en muchos hogares, especialmente en aquellos con niños pequeños. Tablets, teléfonos móviles o televisores se han convertido en herramientas habituales tanto para el entretenimiento como para el aprendizaje. Sin embargo, el impacto de esta exposición temprana sigue siendo objeto de análisis por parte de la comunidad científica.
En los últimos años, el aumento del tiempo frente a pantallas ha coincidido con un creciente interés por entender cómo estas tecnologías afectan al desarrollo cognitivo y emocional durante las primeras etapas de la vida.
¿Cómo influye en los niños el tiempo frente a pantallas?
Una investigación desarrollada por expertos de la Universidad de Oxford, la Universidad de Cambridge y University College London ha analizado el desarrollo de cerca de 5.000 niños desde los nueve meses hasta los dos años.
El estudio, enmarcado en el proyecto “Niños de la década de 2020”, revela una relación clara entre el tiempo de exposición a pantallas y el desarrollo del vocabulario. Según los datos, los niños que pasan alrededor de cinco horas diarias frente a dispositivos reconocen aproximadamente el 53% de las palabras evaluadas, mientras que aquellos con un uso más limitado, unos 44 minutos al día, alcanzan el 65%.
Los investigadores identifican un punto crítico a partir de los 86 minutos diarios, donde las diferencias en el desarrollo lingüístico comienzan a ser más evidentes.
El estudio no se limita únicamente al vocabulario. También analiza posibles efectos en el comportamiento infantil. Los resultados muestran que cerca del 39% de los niños con una exposición intensiva a pantallas presentan dificultades emocionales o conductuales, frente al 17% de aquellos con un uso más moderado.
Este dato refuerza la idea de que el entorno digital no solo influye en habilidades cognitivas como el lenguaje, sino también en aspectos relacionados con la regulación emocional y la interacción social.
Uno de los aspectos más llamativos del informe es la alta penetración de las pantallas en la vida cotidiana de los niños. Según los datos recogidos en el Reino Unido, el 98% de los menores de dos años ya utiliza dispositivos electrónicos a diario, con una media de 127 minutos al día.
Esta cifra supera ampliamente las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud, que aconseja limitar el tiempo de pantalla a un máximo de una hora diaria para niños de entre dos y cuatro años.
Por qué influye en el desarrollo del lenguaje
Los expertos señalan que el desarrollo del vocabulario en la infancia depende en gran medida de la interacción directa con otras personas. Conversar, escuchar, responder y jugar son procesos clave para adquirir nuevas palabras y comprender su significado.
Cuando el tiempo frente a pantallas sustituye estas interacciones, se reduce la exposición a estímulos lingüísticos ricos y variados. Además, los dispositivos suelen ofrecer una comunicación unidireccional, lo que limita la participación activa del niño. Este fenómeno se alinea con teorías ampliamente aceptadas en la psicología del desarrollo, que destacan la importancia del entorno social en la adquisición del lenguaje.
¿Qué se recomienda a las familias?
A raíz de estos resultados, distintos organismos educativos y sanitarios insisten en la necesidad de establecer límites claros en el uso de dispositivos digitales durante la infancia.
No se trata de eliminar completamente las pantallas, sino de utilizarlas de forma adecuada. Los expertos recomiendan priorizar actividades compartidas, como ver contenidos junto a los padres, comentar lo que ocurre en pantalla o combinar el uso digital con juegos, lectura y tiempo al aire libre.
Asimismo, se subraya la importancia de crear rutinas equilibradas que favorezcan el desarrollo integral del niño, incluyendo tanto habilidades cognitivas como sociales y emocionales.
El estudio se produce en un contexto de creciente debate sobre el uso de la tecnología en menores. En países como el Reino Unido, las autoridades estudian la elaboración de nuevas directrices para regular el acceso a dispositivos y redes sociales en edades tempranas.
Aunque no se ha detectado un retroceso generalizado en el desarrollo del lenguaje respecto a generaciones anteriores, los investigadores advierten de que los hábitos digitales pueden marcar diferencias significativas entre unos niños y otros. El entorno en el que crecen los menores, incluido el uso de pantallas, juega un papel determinante en su desarrollo. Comprender estos efectos es clave para tomar decisiones informadas en el ámbito familiar y educativo.