Más de 13.000 móviles incautados en prisión desde 2021: Acaip exige una respuesta urgente
Acaip‑UGT ha vuelto a poner cifras y contexto a uno de los problemas más persistentes dentro de los centros penitenciarios: la entrada y uso de teléfonos móviles por parte de los internos.
Según los datos difundidos por el sindicato, 13.208 dispositivos han sido incautados desde 2021, una cifra que consideran “una amenaza persistente” para la seguridad y el funcionamiento del sistema penitenciario.
Solo en 2025, los funcionarios decomisaron 2.466 móviles, lo que supone más de seis aparatos interceptados cada día en las prisiones dependientes de Instituciones Penitenciarias.
Para Acaip‑UGT, estas cifras evidencian un problema estructural que desborda los medios actuales.
El sindicato subraya que la presencia de estos dispositivos alimenta un mercado negro interno, generando deudas, conflictos y episodios de violencia entre reclusos.
Además, los móviles permiten burlar los controles de comunicación, facilitando actividades delictivas desde el interior de los centros.
Drones, dispositivos ocultos y sistemas obsoletos: así se dispara la entrada de móviles en las prisiones españolas
Acaip‑UGT destaca que la introducción de teléfonos se realiza mediante métodos cada vez más sofisticados, desde dispositivos de tamaño reducido hasta el uso de drones capaces de lanzar paquetes con precisión dentro de los recintos penitenciarios.
A ello se suma la obsolescencia de los inhibidores de señal, que no están adaptados a las nuevas tecnologías y resultan insuficientes para bloquear el uso de estos aparatos.
El sindicato reivindica el trabajo de los empleados públicos penitenciarios, que, pese a plantillas insuficientes, plazas sin cubrir y falta de medios técnicos, logran detectar y decomisar miles de dispositivos cada año mediante requisas, cacheos y controles constantes.
Acaip‑UGT reclama una respuesta firme y decidida por parte de la Administración: modernización de los sistemas de seguridad, actualización de los equipos de inhibición y un refuerzo real de las plantillas para afrontar un fenómeno que consideran cada vez más complejo.
El sindicato advierte de que la seguridad en prisión es esencial para garantizar el orden interno y el desarrollo de los programas de reinserción, y que la proliferación de móviles pone en riesgo tanto a trabajadores como a internos y, en última instancia, a la sociedad.