Callao en alerta: reportan casi un asesinato diario en pleno estado de emergencia
Las medidas adoptadas por el Gobierno no han logrado contener la violencia. Por el contrario, esta muestra una tendencia al alza y un patrón cada vez más marcado: el uso de armas de fuego y ataques vinculados a economías criminales como la extorsión. Según el SINADEF, entre el 1 de enero y el 15 de marzo de 2026 se han registrado 46 homicidios en el Callao, una cifra que supera el mismo periodo de cualquier año anterior.
Los datos fueron sistematizados por el analista Juan Carbajal, quien precisó a La República: ''En lo que respecta al actual estado de emergencia (del 28 de febrero al 15 de marzo), se han contabilizado 14 asesinatos en 16 días, esto equivale a un promedio de 0,875 por día, es decir, casi uno diario''. Aunque el especialista precisó que el número podría aumentar debido a registros aún en actualización.
La comparación con el periodo anterior evidencia el deterioro: durante el último estado de emergencia (22 de octubre de 2025 al 19 de febrero de 2026), se registraron 53 homicidios en 121 días, con un promedio de 0,44 diarios, es decir, un caso cada más de dos días. Hoy, esa frecuencia prácticamente se ha duplicado. Además, se identifican zonas críticas: el Cercado del Callao y Bellavista concentran la mayor cantidad de atentados mortales.
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Más criminalidad
Este incremento se traduce en episodios cotidianos que refuerzan la sensación de descontrol. En el asentamiento humano Hijos de Ventanilla, una celebración vecinal la noche del 15 de marzo terminó en terror cuando seis sujetos en tres motocicletas realizaron hasta 11 disparos que impactaron una vivienda. Testigos aseguran que los atacantes lanzaron amenazas antes de retirarse, advirtiendo que regresarían.
Horas después, en la avenida Pérez Salmón, en el sector de Ramón Castilla, un hombre fue interceptado por sicarios que le dispararon a quemarropa en plena vía pública. Sin presencia policial inmediata, vecinos intentaron auxiliarlo y trasladarlo por sus propios medios al Hospital Daniel Alcides Carrión, pero falleció minutos después.
Transportistas viven con miedo
La violencia también golpea directamente al transporte público. En Ventanilla, se registraron hasta tres atentados entre el 14 y el 16 de marzo. En la avenida Néstor Gambetta, una combi llena de pasajeros fue atacada a balazos por sujetos armados. Los ocupantes se lanzaron al piso para salvar sus vidas. Una transportista resultó herida tras ser acribillada en la zona de Pachacútec. La policía lo investiga como un intento de homicidio. Hace cuatro meses, la madre de 24 años ya había sido atacada. Asimismo, un colectivero fue asesinado en el tercer sector de Ciudad del Deporte, cerca de la vivienda del burgomaestre del distrito, Jhovinson Vásquez.
Además, en Bellavista, un chofer de combi fue ultimado en la cuadra 30 de la avenida Argentina, a pocos metros del centro comercial Minka, luego de que dos sicarios a bordo de una motocicleta interceptaran su unidad y abrieran fuego. La cobradora de la unidad resultó herida de bala en el brazo.
Transportistas indicaron que bandas les exigen pagos diarios de entre 8 y 10 soles por unidad, en flotas que pueden alcanzar hasta 100 vehículos. Entre las organizaciones mencionadas figuran grupos como ‘Perú Unido’ y una banda identificada como ‘Al-Qaeda’, principal sospechosa del ataque.
En respuesta, trabajadores del rubro realizaron un plantón en la avenida Faucett el martes 17 de marzo, paralizando parcialmente sus actividades. Durante la protesta, denunciaron la falta de protección y advirtieron que el cobro de cupos se ha convertido en parte de su rutina diaria. “Esto es el pan de cada día”, señaló una manifestante.
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Factores estructurales e ineficiencia estatal
Para el experto en seguridad José Manuel Saavedra, el incremento de la criminalidad en el Callao durante la medida de fuerza no es un fenómeno aislado, sino que responde a características propias del territorio. “Es un puerto estratégico donde hay tráfico ilícito de drogas, y muchos de los homicidios están vinculados a ajustes de cuentas. A eso se suman las extorsiones”, explica.
El especialista advierte que existen condiciones que facilitan el avance de la violencia: la presencia histórica de organizaciones delictivas, redes barriales ya consolidadas y problemas de control territorial en puntos críticos, además de una ''fragmentación institucional que dificulta una respuesta efectiva''.
La preocupación se intensifica en la región chalaca. El aumento del promedio diario de asesinatos —casi el doble que en el periodo anterior— evidencia que las estrategias actuales no están logrando contener el avance del crimen organizado. Mientras tanto, en las calles, la percepción es clara: el miedo avanza más rápido que la respuesta del Estado.
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