Lo que se juega en Castilla y León
Las elecciones en Castilla y León no han generado tanta expectación social como la que se produjo en Extremadura o en Aragón, quizá porque la guerra de Irán se ha llevado todo el protagonismo mediático o porque el resultado es tan previsible que no levanta interés. Sin embargo, los partidos las están siguiendo con todas las alarmas preparadas, porque los resultados que se obtengan pueden marcar su futuro. Los que más se juegan son PSOE y Vox, aunque por razones diferentes.
Pedro Sánchez se ha quedado sin parapetos. En el partido se ha interiorizado que los últimos desastres son su responsabilidad directa porque se convirtieron en un plebiscito sobre su gestión. En Castilla y León no tiene por qué ser diferente, a los casos de corrupción y a la política de privilegiar a los independentistas en detrimento del resto del país, se suma el acuerdo con Mercosur que tantas ampollas ha levantado en las zonas rurales.
Una tercera derrota en tan pocos meses, y con Andalucía en la zona de calentamiento, sería muy complicada de sortear sin tener que dar finalizada la legislatura, por eso Sánchez ha aprovechado la guerra de Irán para delimitar el escenario de las elecciones.
Se lo ha jugado todo al «No a la guerra» en un intento de movilizar a los electores de izquierda decepcionados o enfadados y de conseguir anclar a los que están fugando su voto hacia las aguas populares. La operación es arriesgada porque no está claro que la guerra de Irán movilice como lo hizo la de Irak en 2004.
Las circunstancias son bastante distintas, el atentado del 11M, y la gestión de este que hizo Aznar, enfadaron a millones de ciudadanos que se movilizaron en las urnas apenas 72 horas después. Ahora, si bien es cierto que la inmensa mayoría de españoles no es favorable a ninguna guerra, que vaya a ser un motor de movilización no está nada claro. Por si acaso, se convocaron sendas manifestaciones para este sábado, en un claro intento de que la guerra esté en la mente de los votantes.
Si el PSOE aguanta en escaños, desde Ferraz lo venderán como un cambio en la tendencia para aplacar los movimientos internos que se están produciendo en torno a una eventual sucesión de Sánchez. Si cae uno o dos diputados, como vaticinan las encuestas, intentarán pasar de puntillas centrándose en atacar al PP en caso de que este no logre la mayoría absoluta.
No obstante, en ese escenario, toda la presión se trasladará a Andalucía, que representa la muestra de población más numerosa de toda España y en donde se presenta la mano derecha de Sánchez en el gobierno. Si el resultado siguiese la estela extremeña y aragonesa, cosa menos probable a tenor de las encuestas, Sánchez se vería muy presionado a convocar elecciones anticipadas y la opción de unirlas a las andaluzas tomaría fuerza.
No se puede obviar el hecho de que la enorme fuga de votos de los partidos a la izquierda del Partido Socialista está recayendo en el PSOE, por lo que la izquierda, en su conjunto, perdería, en cualquier caso. Y eso en elecciones generales sería una solemne derrota.
El otro partido sometido a una importante prueba de estrés es Vox. Con Ortega Smith, Espinosa de los Monteros y otros ex dirigentes territoriales colocando un mensaje crítico con la dirección, el ruido es creciente. Si Vox se estanca o desciende en diputados autonómicos, se abrirá una brecha interna que anticipará fuertes crisis.
Quedaría patente que sus resultados anteriores no eran por mérito propio, sino consecuencia de haberse subido a la ola que produjo el intento secesionista catalán en 2017 y que el carácter autocrático de un reducido número de dirigentes les pasa factura. En cambio, si consiguen mejorar sus resultados, aunque no sea en la proporción de los últimos procesos, será evidente que la marca tiene más peso que cualquiera de sus líderes.
El PP de Mañueco mira de reojo a los de Abascal, pero se ha centrado en trasmitir seguridad y moderación. Los datos económicos le acompañan y se ha puesto en marcha para pisar todos los pueblos que ha podido porque sabe que allí es donde Vox tiene el granero.
En cuanto a Podemos y demás partidos y coaliciones de izquierda, van camino de estar en la antesala de su desaparición que va más rápida de lo previsto. En definitiva, sin parecerlo, en Castilla y León se libran las regionales más relevantes de todas las que hemos visto hasta ahora.