Luis Ortega Bru murió en 1982 dejando un vasto legado de obras de un estilo inconfundible para la Semana Santa de Andalucía. Sin embargo, parece que, cuarenta años después, todavía no ha dicho su última palabra. Que una nueva imagen del artista sanroqueño vea la luz en pleno 2026 es posible gracias a la documentación, los avances tecnológicos y el afán de recuperar grandes proyectos que se quedaron en un cajón. La hermandad de la Resurrección de Jerez de la Frontera bendijo hace unas semanas a su nuevo titular, un Cristo Resucitado cuyos rasgos son inconfundibles. Se trata de una obra del imaginero sevillano Rubén Fernández Parra realizada gracias al trabajo que la empresa Art3D Sevilla ha hecho a partir del modelo sin policromar de Ortega Bru que se encuentra en el museo del artista en San Roque. La obra original fue concebida en 1958 justamente para Jerez junto a un grupo escultórico que también se conserva. Concretamente para la hermandad de la Soledad, que el año anterior había culminado el misterio del Descendimiento, otra obra de Ortega Bru que procesiona cada Viernes Santo. El de la Resurrección, sin embargo, no llegó a terminarse ni fue entregado a la hermandad por factores económicos y posiblemente también por su originalidad. Pasado el tiempo, esta otra corporación decidió rescatar el proyecto y darle una nueva vida a través de una fiel reproducción. Así, Fernández Parra, respaldado por una comisión asesora en la que se encontraban el historiador del arte Andrés Luque Teruel o los propios hijos de Ortega Bru ―quienes han quedado ampliamente satisfechos―, ha dado vida a la imagen tras un profundo estudio de los rasgos de la obra original, y la ha policromado siguiendo el estilo del artista y de su época. La obra resultante parece recién salida de la gubia de uno de los imagineros más importantes del siglo XX. Para que esto fuera posible, en el proceso ha estado también involucrada la empresa Art3D Sevilla, que ha realizado las copias de seguridad tanto del Resucitado como de las otras cuatro figuras que componen el grupo escultórico que se va a reproducir. Su trabajo ha consistido en la digitalización íntegra de la talla original, el estudio y adaptación para su correcto paso de escala y el posterior mecanizado mediante tecnología 3D de última generación. En esta labor se ha buscado «siempre la máxima fidelidad respecto a la obra original, tanto en proporciones como en volúmenes y matices», como señalan los responsables. Desde Art3D Sevilla agradecen la confianza de la hermandad jerezana y felicitan al imaginero que ha culminado la talla, asegurando además que «ha sido un privilegio formar parte de este proyecto, poniendo la tecnología al servicio del arte sacro con el máximo respeto, profesionalidad y compromiso». Esta compañía hispalense está especializada en la reproducción de esculturas a través de la técnica del sacado de puntos en tallas de madera, un procedimiento que en 1965 utilizó Sebastián Santos para replicar de forma exacta a la Virgen de los Dolores de San Vicente. La empresa realiza escaneados, copias, ampliaciones y reducciones tanto con los sistemas tradicionales como con las tecnologías más avanzadas del sector en máquinas de control numérico y robot industrial. Unos avances que bien podrían ayudar a rescatar obras que cayeron en el ostracismo como el misterio del Resucitado de Jerez. También podría abrir la puerta a recuperar algunos de los proyectos de Luis Ortega Bru para Sevilla que se quedaron guardados en un cajón reproduciendo los bocetos y modelos de los mismos. El autor del misterio de Santa Marta o el Cristo de la Misericordia del Baratillo, que ahora cumple 75 años , ideó una serie de interesantes obras para nuestra Semana Santa que jamás llegaron a ejecutarse. Una de ellas es un expresivo misterio de la Sentencia planteado para la hermandad de la Macarena que la junta de gobierno terminó desestimando en 1979. El proyecto incluía, además de una nueva imagen del Señor, nada menos que nueve figuras nuevas más: Poncio Pilato sentado junto a su mujer, Claudia Prócula; tres soldados romanos, uno con el senatus, otro desenfundando una espada y otro con la lanza; dos sayones, uno con la palangana y otro tirando de la cuerda que maniata a Cristo; y dos ancianos sanedritas, uno de ellos portando la sentencia. También dejó hecho Ortega Bru un boceto en terracota para el cambio del Cristo de las Cinco Llagas de la Trinidad en 1981, descartado por la hermandad al igual que el de Duarte en favor del de Hernández León. El crucificado, de gran fuerza y dinamismo, mostraba el sudario abierto en ambas caderas y dos clavos en las piernas en vez de en los pies. No salió adelante, entre otros motivos, por el elevado presupuesto que pedía el autor. En lo relativo a figuras secundarias, como el misterio de la Cena o el Caifás de San Gonzalo, también hubo varias que se quedaron por el camino. Es el caso de los dibujos presentados a la hermandad de Montserrat después de que esta le encargara dos nuevas tallas de Dimas y Gestas a finales de los setenta por el deterioro de las antiguas. Las del sanroqueño eran muy dramáticas y retorcidas, y se encontraban unidas a sus respectivas cruces por cuerdas en lugar de por clavos, con un resultado expresivo y original que, sin embargo, la corporación del Viernes Santo acabó descartando. Otro caso, la figura de Longinos a caballo diseñada para el misterio de la Lanzada, no pudo materializarse debido a la muerte de Ortega Bru en 1982. Después de tener que renunciar a esta talla de gran tamaño y movimiento que habría captado tantas miradas, la hermandad encargó otra a Elías Garó, estrenada en 1987 y que se mantuvo hasta que Navarro Arteaga realizó la actual en 1999. Ahora se abre la puerta a que alguno de estos proyectos acabe viendo la luz en el futuro.