El “entrampamiento” de EE.UU. y la amenaza global: Jorge Araneda analiza las graves consecuencias del ataque a Irán
La reciente escalada bélica en Medio Oriente, marcada por los bombardeos de Estados Unidos e Israel contra Irán, cruzaron una línea de no retorno. Mientras Teherán acusa violaciones al derecho internacional y promete defenderse, Washington justifica la acción bajo la premisa de eliminar “amenazas inminentes”. Sin embargo, el trasfondo geopolítico es mucho más profundo y peligroso.
En conversación con Radio y Diario Universidad de Chile, Jorge Araneda, candidato a doctor en Relaciones Internacionales de Medio Oriente y director ejecutivo de El Intérprete Digital, explica que la actual crisis no solo expone las vulnerabilidades militares de los actores involucrados, sino que amenaza con desestabilizar la economía mundial y generar una nueva ola migratoria sin precedentes.
Según el análisis de Araneda, existe una divergencia en los objetivos de los aliados occidentales. Si bien la administración de Donald Trump se había centrado en neutralizar la capacidad armamentística y el programa nuclear iraní, en los últimos días ha sido el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, quien ha presionado por un cambio de régimen en Teherán.
“El cambio de régimen se ve como algo bastante poco probable y, en realidad, lo que podría generar es que Estados Unidos se entrampe en su insistencia, llevándolo a un enfrentamiento abierto por varios años”, sostuvo el especialista.
Para Araneda, este escenario favorece directamente a Israel, ya que logra “atraer a Estados Unidos a una confrontación abierta” y mantener un frente militar activo y respaldado por Washington a largo plazo.
Primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Foto: X @netanyahu.
El límite del Domo de Hierro y la respuesta iraní
Frente al ataque preventivo, la capacidad de represalia de Irán plantea un desafío logístico enorme para Tel Aviv. Araneda advierte que la defensa de Israel no es invulnerable y depende en gran medida del apoyo extranjero.
“Israel tiene una capacidad limitada de responder a los misiles que entran hacia el Domo de Hierro (…) Un ataque de Irán que sea llevado a cabo por varias semanas podría acabar con esa serie de defensas y dejar desprotegida a la población”, señala el académico, recordando que en conflictos anteriores fue vital la cobertura aérea proporcionada por las bases estadounidenses y países vecinos como Jordania.
Ante esto, la estrategia táctica de Irán ya está en marcha. El experto detalla que Teherán optó por atacar de forma constante y precisa las bases militares de países árabes circundantes que albergan fuerzas estadounidenses, como la base de Al Udeid en Qatar o la Quinta Flota en Bahréin, buscando neutralizar la primera línea de respuesta ofensiva de sus adversarios.
Jorge Araneda, candidato a doctor en Relaciones Internacionales de Medio Oriente y director ejecutivo de El Intérprete Digital.
Diplomacia saboteada y el fantasma del Estrecho de Ormuz
El timing del ataque ha generado suspicacias en la comunidad internacional. Araneda subraya que la ofensiva ocurrió a pocas horas de que Omán revelara avances diplomáticos significativos, donde Irán habría aceptado entregar su uranio enriquecido a un tercero. “Israel bombardea Teherán y lógicamente arrastra a Estados Unidos”, sentencia el analista.
A pesar de la acción unilateral, que transgrede el derecho internacional, los países de la Península Arábiga continúan presionando a Washington para evitar una guerra total que arriesgue su propia seguridad y estabilidad económica.
Si la diplomacia fracasa, la respuesta de Rusia y China será determinante. Aunque Araneda descarta un despliegue de tropas de ambas potencias, confirma que Beijing ya juega un rol clave proporcionando inteligencia estratégica a Irán sobre el posicionamiento naval estadounidense.
Pero el mayor peligro radica en la “carta final” del régimen iraní si perciben el conflicto como una amenaza existencial: el corte del Estrecho de Ormuz.
“Ahí es donde sale la mayoría de la producción y distribución del petróleo (…) Quienes van a ser los más golpeados si se interrumpe la capacidad de distribución de petróleo serán China e India, en primer lugar, pero sin lugar a dudas también lo será Europa”, indica el analista internacional.
Vista satelital del Estrecho de Ormuz. Foto: NASA.
Una nueva crisis de refugiados en el horizonte
El impacto del conflicto trasciende lo militar y lo económico, amenazando con desatar una crisis humanitaria. Araneda anticipa que un ataque sostenido podría provocar un éxodo masivo de ciudadanos iraníes, repitiendo —a una escala mayor— el drama vivido con Siria.
Turquía, consciente de esta amenaza y de sus profundos lazos históricos, económicos y familiares con la población persa, ya ha iniciado operaciones para asegurar su extensa y porosa frontera.
“Muy probablemente, aunque Europa actuará al igual que con la población siria, va a negociar con la administración del presidente (Recep Tayyip) Erdogan para que la población iraní, si es que sale en masa hacia Turquía, quede allí y no cruce hacia el continente europeo”, concluye el especialista, delineando un escenario donde las consecuencias de este ataque preventivo reconfigurarán el mapa geopolítico y social de toda la región.