Riesgo de cierre del Estrecho de Ormuz: ¿cómo impacta a Chile la guerra en Irán?
Las repercusiones de la reciente ofensiva militar lanzada por Estados Unidos e Israel trascienden las fronteras de Medio Oriente. Para el exsubsecretario de Defensa y exembajador, Gabriel Gaspar, este evento representa un “punto de inflexión geopolítico” que coloca a la comunidad internacional ante un escenario de inestabilidad sin precedentes y consecuencias impredecibles para la economía mundial.
Gaspar enfatizó que el conflicto no solo debe leerse en términos militares, sino en su capacidad de alterar el tablero de suministros energéticos. “El ataque conjunto a Teherán no solo tensa la cuerda en la región, sino que abre un frente de inestabilidad global”, sostuvo el experto, en el marco de su análisis sobre los posibles escenarios de escalada bélica y el rol que jugarán potencias como Rusia y China ante este nuevo foco de guerra abierta.
La amenaza sobre el Estrecho de Ormuz
Uno de los puntos más críticos señalados por el exsubsecretario es la vulnerabilidad de las rutas marítimas de hidrocarburos. Ante la respuesta de Teherán, el riesgo de un bloqueo en el Estrecho de Ormuz se vuelve una posibilidad real. Esta vía es el paso obligado para buena parte del crudo mundial, y su cierre o sabotaje tendría un efecto en Chile.
“En lo inmediato, la repercusión más importante para nuestro país y la región es el problema que se podría presentar si se bloquea el paso, dado que por allí transita gran parte del abastecimiento de petróleo. En síntesis, esto encarecería el precio del petróleo a escala global“, advirtió Gaspar, subrayando que Chile, como país importador neto de energía, es altamente sensible a estas variaciones de precio en un contexto de inflación ya tensionado.
Desafíos para el multilateralismo
El análisis de Gaspar también apunta a la incapacidad de los organismos internacionales para contener la expansión del conflicto. Según el experto, la ofensiva conjunta —que busca un cambio de régimen en Irán— pone a prueba la eficacia del multilateralismo y plantea un desafío directo a la arquitectura de seguridad global.
Para el Estado chileno, el escenario obliga a una revisión de las proyecciones económicas y a un monitoreo constante de la seguridad de los suministros ante una guerra que amenaza con extenderse más allá del Golfo Pérsico.