«Me gusta componer canciones con humor»
—El humor se te da con mucha facilidad haciendo chistes pero prefieres el lenguaje musical a la hora de expresar tu obra… ¿Por qué?
—Mi lenguaje musical es porque tengo una referencia muy grande de los pioneros como fueron Ñico Saquito, el Trío Matamoros, El Guayabero. Siempre me llamó la atención el modo que ellos tenían de cantar con humor, de manera picaresca, con picardía… Esta forma de expresarse musicalmente, sin mediocridad, sin chabacanería, surte un efecto muy lindo en las personas que les gusta divertirse, guarachar, y eso me cautivó siempre. A mí me gusta componer canciones y como conocía de estos autores y su obra, me incliné por hacer música con humor para expresarme.
—¿Consideras, entonces, a partir de estos referentes que me has dado, que la música cubana también es un baluarte de buen humor?
—Sí, y pongo, por ejemplo, la música del Trío Matamoros: el son y la guaracha transmiten mucha alegría, y el cubano es por esencia alegre, por eso se identifican mucho con esta música y, en general, con estos géneros como parte del acervo cultural de nuestro país; así que se puede considerar que el lenguaje musical forma parte de la expresión humorística del cubano
—Perteneces a una generación de humoristas que, particularmente, cultivan la música a partir de la parodia; sin embargo, tu prefieres trabajar con tus composiciones manteniendo siempre el humor como base del lenguaje poético. ¿Por qué prefieres la música original?
—La parodia es muy rica y no es fácil de hacer, pero tiene a su favor que se trabaja sobre un tema que ya es conocido, e incluso popular. Sobre esa música recreas otra letra o versionas parte de esa letra para llegar a un producto que, de alguna manera, es relativamente conocido y probado. La música original requiere de todo tu ingenio. Haces música y letra nacidas de tu inspiración, de tus posibilidades como compositor, como creador. También la música original te permite libertades a la hora de hacer tu obra. Por ejemplo, a mí me resulta más fácil componer una letra a partir de una música que yo vaya creando… para otros es diferente: la letra primero y la música después, o ambas a un tiempo… en fin, requiere de un trabajo completamente novedoso a la hora de presentarlo. Pienso que la parodia es una fórmula muy rica para la sátira y el público la disfruta mucho.
—Eres, sin dudas, un músico integral, con éxito considerable que pudieras formar parte de cualquier sello musical cubano; sin embargo, eres parte del catálogo del Centro Promotor del Humor (CPH) y muchos especialistas asumen tu obra como la de un humorista y no como músico. ¿Por qué prefieres el CPH y el trabajo con los humoristas para promover y dar a conocer tu obra?
— En el año 1992 estaba descargando en una casa con amigos. Eran tiempos difíciles en los que yo no tenía trabajo y quería sumarme a alguna agrupación, aunque fuera de utilero. Allí había un director artístico y le hablé de mi intención laboral. Me dijo que ya ellos tenían utileros, no obstante, cuando me vio cantando un tema que se llama El Rap de la mala suerte —premio en el 1er. Festival de la Canción Humorística— le gustó mucho y, entonces, me propuso hacerme una audición y entré a trabajar en la Empresa Adolfo Guzmán.
«El Centro Promotor del Humor se crea en el 94. Ya conocía el trabajo de los humoristas y era amigo de los integrantes de Pagola la paga, el grupo Cuchilla y otros proyectos que hacían música humorística al estilo de Alejandro García (Virulo) y el Conjunto Nacional de Espectáculos. En las empresas los músicos están separados según el género, o sea, boleristas, música bailable, humor… a mí me interesó la forma en que el Centro, como institución, asumía el humor de manera general y los representaba sin crear divisiones artísticas y con marcadas intenciones de superación. Entonces decidí formar parte del Centro Promotor y ligar mi surte a la de los humoristas cubanos que son muchos y muy buenos».
(Fragmento de la entrevista realizada a Jorge Díaz, en 2014, para el proyecto de la serie audiovisual Vivir y morir de la risa).
JORGE DÍAZ VARELA: Humorista, compositor y comediante cubano, nacido en La Habana, el 15 de agosto de 1963.
Antes de dedicarse al humor se adentró en el arte musical por medio de su padre, Ricardo Díaz, compositor de conocidas canciones como son Dónde vas, Domitila y A la pelota con Carlota, temas antológicos que forman parte de la historia de la música popular cubana.
Sitios especializados de las redes aseguran que cada título compuesto por Jorge Díaz resulta ser una crónica social y humana, donde el amor, la idiosincrasia del cubano, su manera de asumir la cotidianidad y su sentido del humor, muestran la versatilidad que posee su autor.
Bajo su firma aparecen temas musicales que han sido interpretados por orquestas como Los Van Van, Adalberto Álvarez y su Son y Manolito Simonet y su Trabuco.
En su fructífera carrera como músico y humorista ha recibido disímiles premios y distinciones.
Su mayor felicidad es cuando el pueblo lo reconoce en la calle y tararea algunos de sus temas. Sobre la relación música y humor que prevalece en su obra ha comentado:
«Si yo soy humorista se lo debo a ser compositor. Se lo debo también a mi padre, Ricardo Díaz, que fue un compositor notable en su época, que hizo temas muy populares, interpretados por Pello el Afrokán, Pacho Alonso, Irakere…, incluso yo le hice un documental que se llama El que más tira es el que más pega, una frase que él usaba mucho. De ahí provengo, ese es el gen que obtuve y precisamente soy humorista porque yo hacía unas guarachas y alguien me vio en una sala descargando un día y me dijo que le gustaba lo que estaba haciendo y ahí empezó esto de ser humorista».