Pocas parejas generaron tanta expectación el curso pasado como la que formaron
Franco Stupaczuk y Juan Lebrón, dos jugadores que unieron fuerzas con el objetivo declarado de asaltar el número uno del mundo. El arranque fue prometedor y alimentó el hype entre aficionados, pero
terminaron muy lejos del nivel de Tapia-Coello y Galán-Chingotto, los grandes dominadores del circuito. La ilusión inicial se convirtió finalmente en desgaste anímico, lo que provocó que
rompieran su relación antes de lo previsto.
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