Rufían quiere mandar en la peña comunista ibérica. Lo suyo parece una parodia de las ínfulas imperialistas de Enric Prat de la Riba cuando pretendía dar el salto de 'Catalunya a Espanya', cuatribarrarla del río al mar, reemplazar la murria castellana por el 'seny' catalán y lanzarse a la colonización del Magreb, pero Prat de la Riba no era indepe. Ni siquiera lo fue Sabino Arana Goiri, que terminó declarando, en un comunicado «grave y trascendental» a sus antiguos camaradas vendidos al oro fenicio de Bilbao, su intención de convertir al PNV en un partido españolista . Incluso el inventor del catalanismo, Valentí Almirall, se pasó en su andropausia a las filas de Lerroux. A lo mejor Rufián ha caído...
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