Un sistema solar 'al revés'. Una colección de mundos que, contra toda lógica, giran alrededor de su estrella en un orden que desafía todo lo conocido. Aquí, en nuestro 'barrio' espacial, los planetas interiores (de Mercurio a Marte) son rocosos, y los exteriores (de Júpiter a Neptuno) son gaseosos. Este patrón (primero roca y luego gas) se observa de forma constante a lo largo de toda la Vía Láctea. Pero eso no sucede alrededor de la estrella LHS 1903, una enana roja más pequeña y fría que nuestro Sol. Allí, los cuatro planetas de su sistema no siguen ese orden. El primero y más cercano al astro es un mundo de roca, y los dos siguientes gigantes de gas. Pero...
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