Importadores logran lo imposible: estas naranjas entran en España con sustancias vetadas
Nuevas tensiones entre productores locales y las importaciones extracomunitarias
La entrada de naranjas egipcias con residuos no autorizados ha puesto en alerta a los productores de la Comunidad Valenciana, especialmente tras conocerse que estas sustancias están vetadas en la agricultura nacional. La denuncia ha sido realizada por La Unió Llauradora, que asegura que las autoridades comunitarias han detectado en frontera el uso de pesticidas que los agricultores españoles no pueden emplear desde hace años.
Esta situación ha sido calificada como un "grave agravio comparativo" por parte de los representantes del sector, que llevan tiempo alertando del impacto que tiene la entrada de productos de terceros países sin los mismos requisitos de producción.
Los pesticidas en cuestión: autorizados fuera, prohibidos dentro
Según el aviso de la organización agraria, las naranjas interceptadas contenían residuos de clorpirifos, un insecticida prohibido en la Unión Europea por su peligrosidad para la salud. Este producto está relacionado con alteraciones hormonales y daños neurológicos, y fue retirado del mercado comunitario en 2020.
No obstante, su uso sigue siendo legal en varios países extracomunitarios, como Egipto, lo que crea una brecha normativa que, según los agricultores, distorsiona la competencia y pone en riesgo la seguridad alimentaria de los consumidores europeos.
Impacto en el campo valenciano
La Comunidad Valenciana, una de las principales regiones citrícolas de Europa, se encuentra en plena campaña de recolección. La llegada de naranjas más baratas y con menor control fitosanitario amenaza con desplazar al producto nacional en los lineales, forzando a los agricultores a vender por debajo de sus costes de producción.
La Unió denuncia que mientras los productores locales se ven obligados a asumir estrictas normativas medioambientales y controles de residuos, las importaciones, especialmente del norte de África, siguen accediendo al mercado con condiciones mucho más laxas.
Petición urgente de reciprocidad y control
Ante esta situación, las organizaciones agrarias han reclamado al Gobierno y a la Comisión Europea la aplicación del principio de reciprocidad en el comercio de productos agrícolas. Exigen que se prohíba la entrada de alimentos tratados con sustancias no autorizadas en la UE y que se intensifiquen los controles en puertos y puntos de acceso.
Además, piden una revisión urgente de los acuerdos comerciales con terceros países como Egipto, Marruecos o Sudáfrica, que a menudo permiten la entrada de productos que no cumplen las mismas exigencias que los nacionales.
Precedente preocupante para el mercado comunitario
Este nuevo caso se suma a una larga lista de alertas sanitarias vinculadas a importaciones agroalimentarias. En años anteriores, ya se han producido rechazos de limones, mandarinas o tomates con residuos no conformes.
Para los productores españoles, la falta de control pone en entredicho la fiabilidad del sistema de seguridad alimentaria europeo, y reclaman que no se convierta el continente en un "mercado de dumping agrícola" donde se penaliza al que cumple y se premia al que incumple.
Un problema que va más allá de lo económico
La Unió advierte también de las implicaciones sociales y medioambientales de estas prácticas. La pérdida de competitividad del sector agrícola nacional contribuye al abandono de tierras, a la despoblación rural y al aumento de la huella de carbono, al favorecer productos que recorren miles de kilómetros antes de llegar al consumidor.
Además, alertan de que los controles actuales no son suficientes para evitar que productos con residuos prohibidos terminen en el plato de los ciudadanos europeos.
¿Qué respuesta darán las instituciones?
En un contexto de creciente tensión entre productores y distribuidores, la actuación de las autoridades nacionales y europeas marcará el futuro del sector. El campo español ha dejado claro que no pide privilegios, sino reglas justas que impidan la competencia desleal.
Mientras tanto, el caso de las naranjas egipcias con pesticidas prohibidos sigue alimentando la indignación entre los agricultores, que temen que esta situación se convierta en la norma si no se toman medidas firmes.