Un año atrás
Alex Márquez sorprendía más a extraños que a propios al dominar con mano firme tanto en el giro rápido como en ritmo de carrera el primer test del año en el circuito de Sepang. El bicampeón mundial en categorías inferiores no había pasado de ser octavo en el mundial de MotoGP y no tenía victorias en su palmarés en la categoría reina, pero sorprendía
con una Ducati del año anterior. Y no fue una casualidad, acabó siendo subcampeón mundial y sumó sus primeros tres triunfos MotoGP. Dejó de ser considerado el hermanísimo para pasar a ser un contendiente al título.Seguir leyendo...