La Gerencia de Urbanismo de Córdoba enajenará de forma directa a Escribano por 1,9 millones de euros (IVA incluido) una manzana de suelo del parque tecnológico Rabanales 21 limítrofe con las actuales instalaciones de la firma de defensa e ingeniería de los hermanos Escribano. El próximo consejo rector de la Gerencia de Urbanismo dará su visto bueno a esta operación que ya quedó suspendida el pasado mes de mayo por la incomparecencia final de Escribano a la puja abierta en las mismas condiciones que ahora sale de nuevo al mercado para su puesta en marcha. La operación cuenta con base jurídica que entiende, según el expediente, que esta enajenación directa «no es un nuevo procedimiento sino la continuación excepcional del ya tramitado, y se limita a ejecutar una posibilidad prevista normativamente». Los principios de publicidad y concurrencia «ya quedaron garantizados en el anterior procedimiento» que, a su vez, quedó desierto. Javier Escribano, el CEO de la empresa, solicitó por escrito el pasado 9 de enero a la Gerencia que se reactivara esta venta de las parcelas. Un día después de que el Ayuntamiento de Córdoba se encargara de filtrar este nuevo proyecto. Se trata de cuatro terrenos municipales de las cinco que componen la manzana IDR-1, en la calle Astrónomo Azarquiel, y que suman 16.528 metros cuadrados. Para este emplazamiento Escribano ya anunció en enero pasado la inversión de 70 millones de euros para construir un nuevo centro fabril que se dedicará a la modernización de la artillería de campaña (ATP) del Ejército de Tierra, y en el que se producirán componentes clave como cañones y torretas. La compañía EM&E ha decidido así continuar con su expansión industrial en Córdoba con una nave de más de 15.000 metros cuadrados , y que dará empleo a unas 500 personas. Ya en 2023 la firma se hizo con la antigua fábrica de Silos para implantar su primera fábrica con una inversión de 20 millones y donde trabajan cien personas en el lanzacohetes Silam , que ha sorteado el veto a los componentes israelíes del Gobierno de Pedro Sánchez gracias a nueva tecnología nacional. Escribano está inmersa en una compleja fusión con Indra de la que en estas horas se han conocido las objeciones del propio Gobierno. La fusión de Indra con la empresa familiar de su presidente, Ángel Escribano, ya no les convence como antes. Demasiados quebraderos de cabeza a futuro por el conflicto de interés generado entre ambas empresas. Y además, no confían en que tras la potencial operación, el Estado -a través de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), con un 28% del capital de la compañía-, siga teniendo el control, aunque desde el entorno de la compañía siempre han defendido que nunca se superaría. Para Moncloa, la alternativa prioritaria sobre la mesa hoy es que la compañía de Defensa y Tecnología compre un 51% del grupo Escribano. No más. Una opción que, según ha podido saber ABC, los hermanos Escribano descartan totalmente.