Leiva se refugia en esta sierra entre Madrid y Toledo: cultiva, cría gallinas y planea vender verduras
Leiva y su refugio secreto en la Sierra de Gredos
El vocalista José Miguel Conejo Torres, más conocido como Leiva, encontró en 2006 un lugar donde reencontrarse consigo mismo. Gracias al éxito del disco Animales, adquirió una finca rural ubicada entre las provincias de Madrid y Toledo, concretamente en las estribaciones de la Sierra de Gredos.
Este entorno, de gran valor ecológico y paisajístico, se ha convertido en su segundo hogar. Un espacio alejado del ruido mediático donde cultiva, pasea junto a su perro y proyecta un futuro alternativo si la música dejara de ser una opción.
Un hogar con vocación rural
La finca de Leiva no es un capricho urbanita. Con 800 metros cuadrados, incluye huerto, gallinero, jardín y piscina. “Tengo un huerto enorme y un gallinero”, explicó el artista en una entrevista. Incluso admitió que, durante un tiempo, tuvo gallinas sin licencia, hasta que recibió un aviso municipal.
Allí practica una agricultura de subsistencia basada en el respeto a los ciclos naturales. “Cuando suena el cuco ya no hay heladas, es el momento de plantar”, explicó sobre las señales que rigen su calendario hortelano. Además, su producción es tal que no descarta comercializar el excedente si algún día necesitara reconvertirse profesionalmente.
Entre canciones y cultivos: su día a día alejado del ruido
Leiva no ha dejado la ciudad del todo. Su residencia principal está en el barrio madrileño de Alameda de Osuna, donde posee un estudio de grabación. Sin embargo, la sierra es su verdadera escapada. Allí, dice, podría incluso montar un mercadillo si la situación lo exigiera. “Pregunté en una curva de mi pueblo si podía poner un puesto de verduras”, reveló, dejando ver su preparación ante cualquier escenario vital.
Senderismo, soledad y conexión con el entorno
La ubicación de la finca se mantiene en secreto, pero se sabe que se encuentra próxima al río Alberche, en una zona con acceso a rutas de senderismo y enclaves naturales como el Circo de Gredos, la Laguna Grande y el pico Almanzor. Caminos bien señalizados permiten disfrutar de paisajes glaciales y calzadas romanas, ideales para los paseos del cantante con su mascota.
También hay acceso a gargantas, piscinas naturales y pueblos con encanto como Hoyos del Espino, Navarredonda de Gredos o Candeleda, donde la tradición rural sigue viva. Productos como las judías del Barco o las carnes a la brasa son el complemento perfecto a este estilo de vida auténtico.
Una alternativa real al éxito
El caso de Leiva no es un simple retiro bucólico. Su plan ‘B’ está cargado de sentido común: cultivar, vender y vivir sin depender del éxito discográfico. Lejos de ser un capricho pasajero, su vínculo con el campo lleva casi dos décadas creciendo.
“Podría vivir de forma austera vendiendo lo que cultivo”, insistió. Su conexión con la tierra, la autosuficiencia y el conocimiento de la naturaleza reflejan una transformación personal que va más allá del artista: es una forma de entender el mundo.
Un testimonio inspirador para tiempos inciertos
Mientras otros buscan la fama, Leiva encuentra estabilidad en el silencio de la sierra. Entre plantas, aves y tierra húmeda, su historia demuestra que hay vida más allá del éxito, y que incluso una estrella del rock puede encontrar en un huerto su lugar en el mundo.