Salvo para algunos informadores especializados, el intervencionismo gubernamental en la alta empresa suele pasar inadvertido en el debate de opinión pública. Sin embargo es en ese ámbito preciso donde Sánchez teje sus redes de poder, asienta su supervivencia y la proyecta incluso más allá de su estancia en el Ejecutivo. Al amparo de un decreto dictado durante el estado de alarma de la pandemia con el objetivo teórico de proteger del asalto extranjero a los sectores de importancia estratégica, Moncloa no se conforma con utilizar la SEPI como herramienta de actuación directa sino que ejerce de facto la tutela de ciertas corporaciones tecnológicas, grupos de comunicación o entidades financieras. Y así suceden luego cosas que examinadas en el contexto adecuado...
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