Sin cambios en el precio del dinero. El Banco Central Europeo (BCE) ha decidido mantener los tipos de interés en el 2% por quinta vez consecutiva. Un enfoque prudente alineado con lo que esperaba el mercado para la primera reunión del año del consejo de gobierno. Su presidenta, Christine Lagarde, ya venía señalando en sus últimas intervenciones públicas la buena posición en la que se encuentra Europa en términos de su política monetaria y sin la presión de la inflación de hace pocos años. De hecho, el IPC de la zona del euro bajó en enero hasta el 1,7%, tres décimas menos que en diciembre, lo que sitúa la tasa incluso por debajo del objetivo de la institución, que es el 2%. El BCE se siente cómodo en la situación actual, aunque la evolución de los datos de inflación, el crecimiento y el tipo de cambio euro-dólar suponen presiones para el consejo de gobierno. Especialmente esto último, ya que la debilidad del billete verde encarece las exportaciones europeas, y al mismo tiempo abarata las importancias desde el otro lado del charco. En cualquier caso, los analistas no esperaban que la organización monetaria hiciera ningún movimiento en esta primera reunión del año. La incógnita está en el futuro ya que si bien hace unas semanas había algunas voces que se inclinaban hacia posibles subidas a corto-medio plazo, ahora eso vuelve a estar en duda y empieza a darse la vuelta principalmente por la inflación, por debajo del objetivo del 2%, y la apreciación del euro.