Adiós al sofá cama tradicional: Ikea lanza una nueva solución para transformar espacios pequeños
La forma en la que se diseñan los hogares ha cambiado de manera notable en las últimas décadas. La reducción del tamaño medio de las viviendas, especialmente en grandes ciudades, ha obligado a replantear el uso de cada metro cuadrado disponible. Este contexto ha impulsado a fabricantes de mobiliario a desarrollar soluciones cada vez más versátiles, capaces de integrar varias funciones en una sola pieza.
Ikea ha intensificado su apuesta por los muebles multifuncionales, un concepto que lleva años formando parte de su estrategia. La compañía sueca, fundada en 1943 y considerada uno de los principales referentes mundiales en diseño accesible, ha introducido nuevas alternativas que buscan sustituir al clásico sofá cama, una pieza que durante décadas ha sido sinónimo de practicidad, aunque no siempre de comodidad o estética.
El mueble de Ikea que sustituye al sofá cama
La propuesta actual de Ikea gira en torno a un concepto distinto al sofá cama tradicional. En lugar de muebles que se transforman mediante complejos sistemas de plegado, la empresa apuesta por estructuras tipo diván o camas extensibles que mantienen una forma estable durante todo el día.
Modelos como la línea Hemnes, entre otros productos similares del catálogo, representan este cambio. Estos muebles se colocan normalmente contra la pared y funcionan como un sofá gracias a cojines de respaldo y textiles decorativos. Por la noche, el mismo mueble se convierte en cama mediante un sistema de extensión que permite ampliar la superficie de descanso sin alterar la estructura principal.
La clave está en la simplicidad del mecanismo. En lugar de desplegar estructuras metálicas o colchones plegados, el sistema se basa en módulos deslizantes que alinean dos colchones a la misma altura, evitando las incomodidades habituales de los sofás cama convencionales, como las uniones irregulares o las barras internas.
Uno de los rasgos que Ikea ha reforzado en estos diseños es la integración del almacenamiento. Bajo la estructura principal suelen incorporarse cajones de gran capacidad que permiten guardar ropa de cama, mantas o cojines decorativos.
Según diversos análisis del sector del mueble, como los publicados por la consultora Statista y por informes sobre tendencias de interiorismo elaborados por el portal especializado Dezeen, la demanda de mobiliario con espacio de almacenamiento integrado ha aumentado de forma notable en los últimos años, especialmente entre quienes viven en estudios o apartamentos de una sola habitación.
Esta solución reduce la necesidad de armarios adicionales y contribuye a mantener el orden visual del espacio, un aspecto que los expertos en interiorismo consideran fundamental para mejorar la sensación de amplitud en viviendas pequeñas.
El auge de este tipo de muebles responde a cambios sociales y económicos. Organismos como Eurostat han señalado que el tamaño medio de los hogares en Europa ha disminuido progresivamente, mientras que el precio de la vivienda en zonas urbanas ha aumentado. Como consecuencia, muchas personas optan por residencias más compactas durante periodos prolongados, no solo como solución temporal. Los consumidores buscan muebles que no transmitan la sensación de provisionalidad asociada al sofá cama clásico, tradicionalmente vinculado a alojamientos ocasionales o espacios improvisados.
Los nuevos diseños intentan ofrecer continuidad estética entre el espacio de descanso y el de convivencia. Durante el día, el mueble funciona visualmente como un sofá convencional; por la noche, la transformación se realiza mediante pequeños cambios, como retirar cojines o extender la base.
Especialistas en diseño de interiores destacan que la estabilidad visual influye en la percepción psicológica del hogar. Mantener un mismo mueble con doble función, sin transformaciones evidentes, contribuye a generar una sensación de orden y permanencia.
Los expertos recomiendan acompañar estos muebles con elementos que refuercen su doble uso. El empleo de textiles neutros, cojines voluminosos o mantas decorativas permite reforzar la apariencia de sofá durante el día. Asimismo, una iluminación adecuada y la incorporación de mesas auxiliares o estanterías ayudan a delimitar visualmente el espacio de estar. Por la noche, la transición puede realizarse retirando estos elementos y utilizando el sistema extensible para crear una superficie de descanso completa.
El abandono progresivo del sofá cama tradicional no implica su desaparición, pero sí refleja una evolución en el diseño del mobiliario doméstico. Ikea, como uno de los principales actores del sector, intenta responder a una demanda creciente de soluciones más cómodas, estéticas y adaptadas a viviendas reducidas.
Este tipo de propuestas pone de manifiesto cómo el diseño del hogar continúa transformándose al ritmo de los cambios sociales, ofreciendo alternativas que buscan optimizar el espacio sin renunciar al confort ni a la apariencia del entorno doméstico.