Los básicos del cuidado capilar que sí funcionan
La apariencia de nuestro cabello dice mucho sobre los hábitos y el ritmo de vida que llevamos. El uso frecuente de calor, los tratamientos químicos, la exposición al sol y hasta la falta de tiempo para cuidarlo pasan factura: resequedad, frizz, quiebre, pérdida de brillo o color que se apaga antes de tiempo.
La buena noticia es que una rutina bien pensada, con activos clave, puede marcar una diferencia visible y sostenible.
Más allá de las tendencias, el cuidado capilar actual apunta a lo esencial: hidratar, nutrir, reparar y proteger, entendiendo qué necesita el cabello en cada etapa.
Hidratación profunda, el brillo empieza desde adentro
Uno de los ingredientes que ha ganado protagonismo en el cuidado capilar es el ácido hialurónico, conocido por su capacidad de retener la humedad. Aunque durante años fue asociado casi exclusivamente al cuidado de la piel, hoy se posiciona como un aliado clave para el cabello seco, opaco o dañado.
Según explica Willy Quevedo, técnico especialista de Kativa, este ingrediente actúa desde el interior de la fibra capilar, ayudando a restaurar la hidratación perdida y fortaleciendo la estructura del cabello. El resultado es una melena más suave, flexible y con mayor movimiento.
Las líneas capilares con ácido hialurónico favorecen una hidratación profunda, especialmente en cabellos expuestos al calor de planchas, secadores o a procesos químicos. Además, al sellar la cutícula, contribuyen a reducir el frizz y a mejorar la textura general del cabello. El uso constante de shampoo, acondicionador y mascarillas con este activo permite notar mayor brillo y sedosidad al tacto.
Nutrición inteligente
Cuando el cabello se siente quebradizo o sin vida, la nutrición se vuelve clave. En este punto, el aceite de argán, conocido como “oro líquido”, destaca por su perfil nutricional y su versatilidad.
Extraído de los granos del árbol de argán, este aceite es rico en ácidos grasos esenciales, como el omega 9 y omega 6, además de vitamina E, un potente antioxidante. De acuerdo con Quevedo, estos componentes ayudan a proteger el cabello del daño ambiental, mejoran la elasticidad y reducen el quiebre.
Uno de sus grandes beneficios es su capacidad de penetrar la fibra capilar sin dejar sensación grasosa, lo que lo hace ideal para distintos tipos de productos y rutinas. Puede aplicarse sobre el cabello húmedo, después del lavado, para nutrir y proteger, o en cabello seco tras el secado o planchado, aportando brillo y control del frizz.
El uso regular de productos con aceite de argán contribuye a un cabello más manejable, con mejor apariencia y menos puntas abiertas.
Reparar desde la estructura
La keratina es una proteína fundamental en la estructura del cabello. Su degradación, provocada por el calor, la decoloración, los tintes y el estrés ambiental, genera pérdida de elasticidad, mayor porosidad y fragilidad.
Quevedo explica que la keratina actúa como una barrera protectora natural. Cuando la cutícula se daña, las fibras quedan expuestas y el cabello pierde humedad con mayor facilidad. Incorporar productos con esta proteína ayuda a reconstruir esas fisuras, sellar la cutícula y devolver cohesión a la hebra capilar.
El uso de shampoo, acondicionador y mascarillas con keratina permite fortalecer el cabello, reducir el quiebre y el frizz, además de mejorar la suavidad y el brillo. En cabellos tratados químicamente, un beneficio adicional es la mayor retención del color, al tratarse de una superficie menos porosa.
Mantener el color sin invertir tiempo
Conservar un color vibrante es otro de los grandes retos del cuidado capilar, especialmente cuando las rutinas diarias dejan poco espacio para largos procesos. En respuesta a esta realidad, han surgido soluciones que priorizan la eficiencia sin sacrificar el resultado.
Nicolette Manríquez, técnica de Küül, señala que hoy el autocuidado debe adaptarse al ritmo de vida actual. Productos como KÜÜL Quick Retouch están pensados para retoques rápidos de canas en cabello, barba o bigote, con resultados en tan solo 10 minutos.
Este tipo de soluciones, formuladas sin amoniaco y enriquecidas con ingredientes como aceite de coco y colágeno, buscan ofrecer cobertura efectiva —hasta del 100%— mientras protegen e hidratan la fibra capilar. La posibilidad de mantener el color sin invertir horas facilita que el cuidado personal se integre de forma realista a la rutina semanal.
Más que acumular productos, el cuidado del cabello hoy pasa por entender qué necesita y elegir activos que trabajen a favor de su salud a largo plazo. Hidratación, nutrición, reparación y protección del color no son pasos aislados, sino partes de una misma ecuación.
El resultado no es solo un cabello más bonito, sino más fuerte, manejable y acorde con el estilo de vida real de quienes buscan verse y sentirse bien, sin complicaciones innecesarias.