China vuelve a desafiar los pronósticos de la ciencia: revelan cómo Pekín limpió el 98% de su aire en solo 12 años
Durante décadas, la contaminación atmosférica definió la imagen de Pekín, capital de China. A comienzos de la década pasada, la capital figuraba entre las ciudades con peor calidad del aire del planeta, con concentraciones elevadas de partículas finas que afectaban la salud pública y la actividad urbana. Las PM2.5, uno de los principales indicadores de polución, alcanzaron niveles récord que motivaron un seguimiento constante por parte de autoridades locales y organismos internacionales.
Los datos correspondientes a 2025 marcan un quiebre frente a ese escenario. Las mediciones oficiales muestran una reducción profunda y sostenida de los contaminantes en suspensión, con cifras que no se habían registrado desde el inicio de los controles sistemáticos. El cambio no aparece vinculado a un episodio aislado, sino a una evolución continua documentada a lo largo de más de una década.
¿Qué confirman los datos de la ciencia sobre la reducción del 98% de la contaminación en Pekín en solo 12 años?
Los registros de la Oficina Municipal de Ecología y Medio Ambiente indican que la concentración media anual de partículas PM2.5 descendió de 89,5 microgramos por metro cúbico en 2013 a 27 microgramos en 2025. Esta diferencia refleja una disminución cercana al 98% en poco más de doce años, una magnitud inédita en la serie histórica de la capital china.
Por primera vez desde que existen mediciones oficiales, Pekín se ubicó por debajo del umbral de 30 microgramos anuales, un valor de referencia dentro de los estándares nacionales de calidad del aire. La trayectoria de los datos muestra un descenso constante año tras año, sin repuntes abruptos ni retrocesos significativos durante el período analizado.
¿Por qué la ciencia descarta que el fin de la contaminación en Pekín sea un fenómeno pasajero?
El número de jornadas con niveles graves de contaminación se redujo de forma drástica. En 2025, solo un día alcanzó valores considerados severos por el Índice de Calidad del Aire de China, frente a las decenas de episodios anuales registrados a comienzos de la década pasada.
Este cambio coincide con un aumento sostenido de los días con aire limpio o moderado. Durante 2025, la ciudad contabilizó 311 jornadas con concentraciones bajas o aceptables de PM2.5, la cifra más alta desde el inicio de la monitorización sistemática. Las autoridades ambientales señalan que esta evolución responde a una reducción constante de las emisiones, no a variaciones meteorológicas puntuales.
¿Cómo explican los registros científicos el papel del tráfico, la industria y el coche eléctrico en la mejora del aire?
El punto de inflexión se sitúa en 2013, cuando el Gobierno central y el municipal lanzaron un plan de acción contra la polución atmosférica. Las medidas incluyeron la retirada progresiva de vehículos antiguos, la exigencia de estándares de emisiones equivalentes a la normativa Euro 6 para los autos nuevos y restricciones a la circulación durante episodios de alta contaminación. A esto se sumó un control más estricto sobre la industria pesada.
La electrificación del parque automotor aparece como otro factor relevante en los registros. En Pekín, los vehículos eléctricos, híbridos enchufables y de tecnologías alternativas ganaron participación gracias a incentivos específicos y a su exclusión de ciertas limitaciones de circulación. En 2025, más del 50% de las nuevas matriculaciones correspondieron a este tipo de autos, acompañadas por la expansión de la red de recarga y la electrificación de taxis y autobuses urbanos.