Durante muchas décadas, los científicos han analizado los anillos de crecimiento anuales de los huesos fosilizados de las patas del
T-Rex para poder calcular tanto su edad al morir como la velocidad con la que crecían hasta conseguir el tamaño adulto. Además, los investigadores han demostrado que estos dinosaurios solían dejar de crecer alrededor de los 25 años y vivían normalmente hasta los 30 años.
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