Lo que llegó a perdonar el Barcelona en el Martínez Valero para no golear e incluso complicarse el triunfo ante un Elche desacomplejado fue apoteósico. Necesitó, sin exagerar, diez ocasiones muy claras para poder aventajar en más de un gol en el marcador a un Elche que, hasta el final, buscó los espacios para llegar con peligro a los dominios de Joan Garcia. Un tempranero gol de
Lamine Yamal invitó a soñar, por un día, en un triundo cómodo y sin remontada. Pero
Álvaro Rodríguez empató y obligó al Barça, que se gustó demasiado, a seguir creando un carrusel de ocasiones que se iban desperdiciando, con tres postes, hasta que
Ferran primero y después
Rashford obtuvieron rédito del partidazo, uno más, de
Lamine Yamal.
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