Los periodistas nunca deben ser noticia. No deberían. Y en otro tiempo se pensaba igual de la Fiscalía. Forma parte de las exigencias de otra época. Todo se estropeó con Dolores Delgado, la exministra convertida en comisaria del ministerio público, y el desorden fue a más con su sustituto, elegido por ella misma: ese Álvaro García Ortiz que ostenta el deshonroso título de condenado. El supuesto vigilante de los delincuentes acabó por formar parte de ellos y una corriente de juristas, en desagravio, acaba de hacerle un homenaje . Es una respuesta tribal pero no corporativa; es más bien ese trivalismo primitivo de la izquierda que siempre busca la coartada moral de los intocables. Y García Ortiz es uno de...
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