Pedro Sánchez es el presidente de los inmigrantes. Cuando los necesita, los usa. Cuando no, los apila. Esta semana, el Consejo de Ministros ha aprobado un cambio en el reglamento que permitirá la regularización de medio millón de ellos. La medida es irreprochable, incluso urgente, aunque puede que por las razones equivocadas. Por un lado, saluda y apacigua a sus socios de Podemos a la vez que transfiere las competencias de inmigración a Cataluña para que Junts pueda echar un pulso a la xenofobia de Alianza Catalana. Inmigrante, despeñadero moral. La definición de la palabra conduce al desconcierto. Los migrantes, esa realidad que a los políticos se les hace una bola de trapo en la boca. No acaban de entenderla,...
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