Una madre le roba la identidad a su hija y la hunde en más de 50.000 euros de deudas por su adicción a las compras
Lo que parecía un simple error administrativo terminó destapando una de las formas más dolorosas de usurpación de identidad: la cometida dentro de la propia familia.
Una mujer francesa, identificada como Gaëlle, ha denunciado a su madre tras descubrir que había acumulado más de 50.000 euros en deudas utilizando su nombre, sus documentos y sus datos bancarios.
La historia comenzó en 2024, cuando Gaëlle recibió una carta de la aseguradora Allianz reclamándole 1.500 euros por impagos de un contrato que jamás había firmado. Al contactar con la compañía, una empleada le preguntó si conocía a la persona que había suscrito la póliza: su propia madre. En un primer momento, la aseguradora le aseguró que no tendría que pagar nada, pero la tranquilidad duró poco.
Meses después, Gaëlle descubrió dos cargos de 750 euros cada uno en su cuenta, exactamente el importe reclamado. Alarmada, acudió a la gendarmería para denunciar tanto a la aseguradora como a su madre. Los agentes le confesaron que nunca habían visto un caso similar, pero el procedimiento quedó bloqueado durante semanas.
La situación empeoró cuando recibió una notificación de un agente judicial informándole de una inminente incautación de 1.000 eurospor facturas impagadas.
En el despacho del oficial, le explicaron que figuraba como titular de varios créditos al consumo y al comparar su firma con la de los contratos, quedó claro: no coincidían. Gaëlle reconoció la letra de su madre.
La explicación estaba en su entorno laboral. Madre e hija trabajaban juntas en la empresa familiar, donde la madre era secretaria y tenía acceso a documentación sensible: copias del DNI, nóminas, datos bancarios y RIB.
La deuda supera los 50.000 euros y el caso ya está en manos de la justicia francesa
Con esa información, había abierto cuentas, contratado seguros y solicitado créditos sin levantar sospechas. El total de la deuda ascendía a unos 50.000 euros.
“Es compradora compulsiva, nunca ha sabido gestionar un presupuesto”, lamenta Gaëlle. Según su relato, cada ingreso desaparecía en compras impulsivas y, cuando el dinero se agotaba, su madre recurría a nuevas vías de financiación… a nombre de su hija.
Con ayuda legal, Gaëlle presentó un dossier de sobreendeudamiento ante la Banque de France, lo que permitió frenar embargos y suspender pagos. Pero la medida implica que durante años no podrá solicitar créditos, algo especialmente complicado porque necesita sustituir un coche con más de 400.000 kilómetros.
Para protegerse, abrió una nueva cuenta bancaria, renovó su documentación y pidió vigilancia extrema ante cualquier intento de contratación. También dejó la empresa familiar.
Ahora espera un juicio que reconozca oficialmente la usurpación. Mientras tanto, vive entre la incertidumbre y el temor a que la historia vuelva a repetirse.