España empezó 2025 con 21,3 millones de afiliados a la Seguridad Social, una cifra que por entonces representaba a más del 71% de la población activa del país. Este dato récord, sin embargo, disimula una brecha sorprendente por nacionalidad: mientras que en la población española cotizan el 74,4% de las personas en edad de trabajar, en el caso de los extranjeros lo hacen apenas el 56% . Este porcentaje, de hecho, se sitúa por debajo del 50% si se elimina de la ecuación a los inmigrantes que vienen de países de la Unión Europea, que cotizan en promedio incluso más que los españoles (76%). Cabe señalar que estos datos, disponibles en sus respectivas tablas oficiales, se han construido con las cifras de afiliación de diciembre de 2024, pues aunque ya están disponibles las de 2025, todavía no está actualizada la estadística continua de población del INE para esa fecha. Además, los grupos de edad con los que trabaja este organismo solo han hecho viable elaborar los cálculos en base a la población de entre 20 y 64 años de edad, eliminando en los extremos a una pequeña parte de la población activa. En cualquier caso, este ligero sesgo es común para todas las nacionalidades, por lo que apenas altera los porcentajes. España contaba a principios de 2025 con 3,9 millones de inmigrantes no pertenecientes a la Unión Europea en edad de trabajar. De ellos, algo menos de 2 millones cotizaban a la Seguridad Social. Por regiones, entre los 1,8 millones de latinoamericanos de entre 20 y 64 años, la afiliación era del 55%, mientras que en el colectivo africano, con algo más de 1 millón de personas, apenas alcanzaba el 51%. La tasa mejoraba entre los cerca de 430.000 asiáticos, de los que cotizaba el 63%. El dato más débil lo aportaron, eso sí, los europeos extracomunitarios —especialmente Reino Unido, Ucrania y Rusia—, con unos 420.000 residentes y un 42% de afiliación. Si bajamos al detalle por países, los tres que más inmigración aportan a España —Marruecos, Colombia y Rumanía— muestran comportamientos muy distintos. Marruecos aporta 723.000 personas en edad laboral, de las cuales cotizan solo la mitad. El caso colombiano es incluso peor, y solo el 47,3% cotiza. Rumanía, por su parte, sí presenta una tasa acorde con su pertenencia a la Unión Europea, con el 75,3% de sus extranjeros en edad laboral cotizando, una cifra casi idéntica a la española. Entre el resto de países, la distribución sigue algunos patrones claros. Como hemos visto antes, la inmigración que procede de la Unión Europea presenta niveles de integración superiores incluso a la media española, acercándose al 80% en el caso de Portugal e Italia. En el otro extremo, Argelia se destaca como el caso más débil, con solo un 34% de cotizantes respecto a su población en edad laboral. Por debajo del 50% se sitúan Guinea Ecuatorial, Honduras, Paraguay y Colombia. Cabe destacar el caso de Venezuela, que es el único país no europeo con un porcentaje de afiliación superior al español. Otra situación curiosa la encontramos entre la población asiática, donde los números son muy dispares. Mientras que China presenta una tasa de afiliación muy parecida a la española , India y Pakistán se sitúan claramente por debajo, con tasas en el entorno del 60%. De África, España solo cuenta con un número significativo de inmigrantes de Marruecos, Argelia, Mauritania, Nigeria, Ghana y Senegal, siendo el porcentaje de estos dos últimos sorprendentemente alto para la media de este continente, en torno al 70% ambos. Otra información interesante que se puede extraer cruzando datos es el porcentaje de afiliación por sexos. En la población española, por ejemplo, cotizan el 77,4% de los varones en edad de trabajar, mientras que en las mujeres ese porcentaje se sitúa seis puntos por debajo, con el 71,5%. Esta brecha se duplica en el caso de los extranjeros , siendo el porcentaje de afiliación entre los varones en edad de trabajar del 63% mientras que el de las mujeres es del 49%. Si se excluye de este cálculo a los extranjeros comunitarios, que no tienen brecha de género apreciable, esta se acentúa hasta los 17 puntos, siendo el porcentaje de afiliación entre varones no europeos en edad laboral del 59%, mientras que el de las mujeres es del 42%. Por regiones, África es la que mayor distancia presenta, siendo el caso de Marruecos especialmente relevante por volumen: de los 723.000 marroquíes en edad laboral que viven en España, solo el 31% de las mujeres cotiza, frente al 59% de los hombres.