La imagen de la Virgen del Rosario que corona la entrada al puerto de Cádiz en su bocana ha desaparecido de su pedestal . Los fuertes vientos de más de 100 kilómetros-hora que asolan a la Bahía de Cádiz han arrancado a la imagen de su enclave marinero en lo que popularmente se conoce como el Faro de las Puercas ahora bautizado como Torre de La Galeona. La Autoridad Portuaria ha tenido conocimiento de esta importante incidencia, acarreada por la los efectos de la borrasca 'Kristin' y ha tomado las primeras medidas para colocar de nuevo a la Virgen en su pedestal. Así, la propia Autoridad Portuaria espera que amaine el temporal para que los buzos inspeccionen la zona y puedan recuperar la imagen. En caso de que la estatua de bronce no aparezca, la propia Autoridad ya ha contactado con los responsables de la iglesia de Santo Domingo, donde se venera a la patrona de Cádiz, para encargar una nueva reproducción de La Galeona y coronar con ella la entrada a Cádiz por mar. El Faro de Las Puercas estaba coronado por una reproducción en bronce de Nuestra Señora del Rosario 'La Galeona' de aproximadamente 1,70 metros de altura y 189 kilos de peso, sobre el que se habían modelado algunos detalles que solo se pueden apreciar de cerca como el Niño, las vestiduras y la corona. En 2008, El Faro de las Puercas pasó a llamarse Torre de La Galeona después de que se aprobara la petición que hizo la Autoridad Portuaria. Una réplica de la imagen acompaña también al buque Juan Sebastián de Elcano en su 98 crucero de instrucción. El barco partió el pasado 11 de enero del muelle de Cádiz con destino Canarias par luego cruzar el Atlántico en dirección Sudamérica. En su interior lleva una réplica de La Galeona. La imagen, que también es símbolo de la tradición naval, tiene una peculiar historia y así es recordada. Esta Virgen que se venera en el Convento de Santo Domingo de Cádiz ha sido testigo de numerosas travesías. Aunque actualmente se utiliza una réplica para proteger la original, conserva en su interior restos de la madera quemada en el incendio de 1931, cuando la iglesia de Santo Domingo fue asaltada. La imagen quedó muy deteriorada y se salvó solamente la cabeza de la Virgen y el Niño al completo.