El
Real Madrid vivió una noche europea para borrar en el estadio Da Luz, muy lejos del recuerdo glorioso de
Lisboa una década atrás, cuando Iker Casillas levantó la décima. Bajo una lluvia constante, el equipo dirigido por
Álvaro Arbeloa fue incapaz de competir y terminó pagando su fragilidad con una derrota que alteró por completo su situación en la clasificación continental.
Seguir leyendo...