Las cintas de seguridad no fueron suficientes para mantener cerrada este miércoles la Explanada de Alicante. A pesar de que el paseo permanecía clausurado por la alerta naranja por viento y fenómenos costeros, decenas de personas accedieron al recinto para hacerse fotografías, levantar o romper los precintos y posar bajo las palmeras en una de las postales más reconocibles de la ciudad.