La frase es hipnótica: «asumimos la responsabilidad». Sánchez y toda su tropa la pronuncian con soniquete gregoriano, con su eco incluido, y en ese breve canto termina todo. ¿Qué responsabilidad? Hay que admitir que es una solución mágica a los marrones que provoca la ineptitud. En esta España rota y manirrota, asumir la responsabilidad consiste exactamente en decir que se asume la responsabilidad. Si en Cataluña viene bien alguna dimisión, hágase. Allí hay que ponerse el termómetro demoscópico todas las noches antes de dormir porque allí es donde compra Sánchez el colchón de la Moncloa. Pero en el resto de España basta con que Puente suelte el móvil, haga pucheros y anuncie 210.000 euros de indemnización por cada muerto ....
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