Escritores célebres que llevaron mal las críticas siempre los hubo a lo largo de la historia: Gustave Flaubert llamaba a los críticos «eunucos furiosos»; Truman Capote, tan rencorosillo él, no perdonaba una mala reseña y convertía a sus autores en enemigos de por vida; Charles Dickens respondía en prólogos y misivas con incontenible furia pasivo-agresiva y Herman Melville hasta dejó de escribir novelas para evitar enfrentarse a ellas. Críticas literarias despiadadas, más o menos objetivas, más o menos injustas, siempre las hubo a lo largo de la historia: de Marcel Proust se dijo que era un autor que necesitaba treinta páginas para describir cómo se daba la vuelta en la cama; de Henry James, que sus novelas son como casas...
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