El problema del acceso a la vivienda se consolida como el principal factor de exclusión social. Los precios de compra se disparan, también los de los alquileres, y las subidas de los salarios, muy leves, ni de lejos compensa el encarecimiento de la vida y en particular de la vivienda. Cada vez es más habitual trabajar y ser pobre. Un dato del último informe de la Fundación Foessa y Cáritas en Galicia así lo certifica: más de 78.000 hogares gallegos, el 7 % del total, quedan por debajo del umbral de pobreza severa tras pagar el alquiler o la hipoteca. (en elaboración)