Me gusta la palabra chulo, alcalde, y ya no digamos la palabra chulería, que es un alto don madrileño y acaso el primer color de nuestra identidad de gentes de todas partes. En Madrid hay poco madrileño de cepa, según dicen, alcalde, pero en el madrileño hay chulería, y a mucha honra. La chulería madrileña no es insolencia sino estilo. Escribió Gómez de la Serna que Madrid es una manera de meterse las manos en los bolsillos. Pues eso, la chulería, que a menudo lleva bolsillo, de gabán o cazadora. Se ata, en esa frase, cierta ironía, y cierta ternura. La palabra chulo ha sido muy manoseada por el ocio alegre, y la moda de gimnasio, pero tiene una majestad...
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