El «así da gusto» de Óscar Puente tras la entrevista de Silvia Intxaurrondo en TVE no es un lapsus. Es el reflejo de un estado de ánimo. La prueba del agotamiento. Todo ser humano merece su respiro en medio de la catástrofe, también política. No es difícil imaginarnos la tensión a la que está sometido, y autosometido, el de Valladolid estos días. Demasiadas disyuntivas. Demasiados trenes que coger o que dejar pasar. En una antigua canción, MClan consagró al amor de pareja la manida metáfora del tren que nunca cogimos. «Dónde fue a parar…», se pregunta el estribillo, como nos lo preguntamos todos alguna vez en la vida. Y más de una. El eterno «y si…'». Quizá la mente de...
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