Describe uno de los personajes de 'Las jefas' a su primer amor de instituto como «rara, original, que cantaba canciones de los Ramones con letras de Marifé de Triana ». La definición podría servir para la literatura de Esther García Llovet, tan rara y original que ha terminado por configurar unos rasgos capaces de alcanzar el meritorio logro de hacer que sus novelas solo se parezcan a sí mismas. Semejante virtud, especialmente apreciable en una época en la que todo parece evocar a algo ya conocido, se sustenta básicamente sobre dos características. Por un lado, la autora ha conseguido conformar un estilo propio muy reconocible a través de una escritura aséptica y cortante, deudora de la frase breve, sentenciosa por...
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