Error arbitral, de la jueza de silla griega
Eva Asderaki. Más bien, mala interpretación de la regla. Tenía razón la primera mujer que dirigió una final masculina del US Open al aplicar la norma de superar el tiempo de 25 segundos para sacar. Cierto, se había agotado, pero el infractor no era quien recibió el castigo, sino el otro jugador.
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