Resulta que el historial del empleado de Emvisesa que presuntamente señalaba al clan Pineda las parcelas municipales con expectativas de negocio ya fue denunciado antes por fraude. Él ha denunciado a la empresa municipal por su despido. Genio y figura. Es lamentable cómo la ambición pervierte a alguien con la vida resuelta. Es como ese otro lumbreras, líder sindical de sí mismo, que en el frenesí de su liberación laboral, creyendo que así representa a los trabajadores municipales, se permitió ayer amenazar a todos los sevillanos con unas fiestas de primavera «calentitas». Espero que las autoridades le tomen la matrícula ante futuras consecuencias de tan alegre y salvaje intimidación.