Cuando
Fermín López (22 años) firmó su primer contrato profesional, a los 16, todavía estaba atrapado en el cuerpo de un niño. El
Barcelona apostó firmemente por él, a pesar de que el físico conllevaba que el reto fuera doblemente complicado para él. Todavía le quedaba un largo camino hasta la élite. "No pensé en dejar el fútbol, pero en la etapa cadete me veía muy inferior a mis compañeros", reconoció en un acto de Under Armour en JD Sports.
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