Nombres propios hubo muchos en el triunfo ante el Celta de la Real. También el de un
Matarazzo que acertó con los cambios de piezas y de esquema para tumbar a los celestes pese a la inferioridad. El técnico está casi clavando todas sus decisiones sobre el verde. Ante el Celta, primero optó por pasar a cinco zagueros reconvirtiendo a
Gorrotxategi, Aihen y Barrenetxea hasta el descanso. La idea la mantuvo después, pero dando entrada a
Odriozola y
Zubeldia por
Barrene y
Turrientes, formando un 5-3-1 con
Sucic y
Guedes por dentro para amenazar en ataque.
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