Lo tradicional vuelve fuerte en este rincón oculto de Barcelona
Una cocina que mira atrás para avanzar
Records nace del impulso de dos socios con experiencia en restaurantes de prestigio internacional. Su objetivo: devolver protagonismo a los platos que marcaron generaciones en Cataluña. Desde canelones y fricandó hasta arroz negro o mandonguilles, cada receta busca activar la memoria emocional de los comensales.
Pero no se trata de una simple réplica de lo antiguo. En la carta también hay espacio para adaptaciones inteligentes: una esqueixada de bacalao con nuevos matices, macarrones gratinados revisados o un sorprendente tartar de ciervo que respeta la esencia pero innova en forma y textura.
El producto manda: mercado, temporada y cercanía
Uno de los principios irrenunciables del restaurante es el respeto absoluto al producto. A diario, los responsables acuden al mercado de Les Corts para seleccionar los ingredientes. Esta rutina permite que la carta cambie según la disponibilidad y asegure frescura máxima en cada servicio.
Entre las técnicas de cocina, la brasa ocupa un lugar central. Carnes y pescados se presentan con puntos perfectos de cocción: lubina con guisantes, rabo de rape con alcachofas o calamarcitos con salsa tandoori muestran cómo lo tradicional puede dialogar con lo moderno sin perder autenticidad.
Un espacio íntimo, una carta breve y mucha identidad
El local no se caracteriza por su tamaño, pero sí por su atmósfera acogedora y un servicio atento. La carta es breve, pero cada plato tiene personalidad y propósito. El enfoque es claro: menos es más si se cocina con sentido.
Respuesta inmediata del público
Desde su inauguración, el restaurante ha conseguido llenar mesas a diario, sobre todo gracias al boca-oreja. La comunidad ha respondido con entusiasmo ante una propuesta que devuelve dignidad a lo sencillo y recupera el gusto por la cocina que huele a casa.
Una tendencia que gana fuerza en Barcelona
La apuesta de Records no es aislada. Forma parte de un movimiento creciente en la gastronomía barcelonesa que reivindica el recetario propio y los productos de proximidad como elementos de valor cultural. Una respuesta, quizá, a la saturación de propuestas conceptuales que a veces olvidan el sabor.
Con esta apertura, Les Corts gana algo más que un restaurante: recupera un espacio para la memoria gastronómica colectiva. Y en tiempos de velocidad y fusión constante, detenerse en lo propio se convierte en un acto casi revolucionario.