China ha señalado este lunes que un acuerdo comercial preliminar con Canadá «no afecta a terceros» , después de que Estados Unidos amenazara con imponer aranceles del 100% a los productos canadienses si se concretaba el acuerdo. «China y Canadá han establecido un nuevo tipo de asociación estratégica... que no afecta a terceros», ha declarado el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de China, Guo Jiakun , en una conferencia de prensa. «China defiende que los países aborden las relaciones entre Estados con una mentalidad de beneficio mutuo, y no de suma cero, y a través de la cooperación en lugar de la confrontación», añadió. Ante la guerra comercial iniciada por el presidente estadounidense, Donald Trump , el primer ministro canadiense, Mark Carney , apuesta especialmente por la búsqueda de nuevos mercados en Asia y Europa. En este contexto, en enero firmó en Pekín, según sus propias palabras, «un acuerdo comercial preliminar, pero histórico, destinado a eliminar los obstáculos al comercio y reducir los aranceles» con China. El acuerdo preliminar entre Pekín y Ottawa prevé, en particular, permitir la entrada en Canadá de 49.000 vehículos eléctricos fabricados en China con aranceles preferenciales del 6,1% , según Carney. También, se espera que Pekín reduzca los aranceles a las importaciones canadienses de canola y conceda a los canadienses la exención de visado para viajar a China. Sin embargo, EE.UU. amenazó este sábado con imponer aranceles del 100% a los productos canadienses si el acuerdo salía adelante, al considerar que permitiría a China «inundar el mercado con sus productos». Canadá y EE.UU. están inmersos en una guerra comercial desde que la administración Trump impuso aranceles a las importaciones. Este domingo, Trump escribió en redes sociales que las negociaciones entre Ottawa y Pekín equivalían a que China estuviera «tomando con éxito y por completo el control del que una vez fue el gran país de Canadá» . Tras los comentarios del presidente, el secretario del Tesoro de EE.UU., Scott Bessent , declaró a medios estadounidenses que «no podemos permitir que Canadá se convierta en una puerta de entrada por la que los chinos vuelquen sus productos baratos en EE.UU.».