Es una de esas imágenes que cuesta procesar para cualquier amante del baloncesto. Gregg
Popovich, el hombre de hierro, el genio militar de la estrategia y la voz más respetada de los banquillos durante décadas, ha vuelto a aparecer en público. Y la reacción del mundo del deporte ha sido unánime: corazón roto.
Seguir leyendo...