Masiva marcha en Mineápolis desafió el frío extremo para exigir la salida del ICE
Bajo un frío glacial que alcanzó los -29°C, las calles de Mineápolis se convirtieron este viernes en el epicentro de la resistencia contra el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).
Miles de personas desafiaron las advertencias climáticas extremas para participar en la marcha “ICE Out For Good”, una movilización masiva motivada por la muerte de Renee Nicole Good, la ciudadana de 37 años abatida por agentes federales el pasado 7 de enero.
La protesta recorrió barrios emblemáticos y se concentró frente al Edificio Federal Bishop Henry Whipple, donde el ambiente se tornó confrontativo. Mientras los manifestantes coreaban consignas por la justicia y el fin de las redadas, agentes federales respondieron con balas de pimienta para dispersar a pequeños grupos que intentaban bloquear la salida de vehículos oficiales.
La indignación local ha escalado a nivel nacional, replicándose en más de mil puntos de Estados Unidos, desde Los Ángeles hasta Nueva York.
Cruce de versiones y presión internacional
El caso de Renee Good ha puesto en entredicho las tácticas de la administración Trump. Mientras el Departamento de Seguridad Nacional insiste en que el tiroteo fue en “defensa propia”, legisladores de Minnesota y organizaciones de derechos civiles denuncian una ejecución injustificada capturada en video.
Esta tensión interna se vio agravada por un contundente pronunciamiento de la ONU. El alto comisionado, Volker Türk, acusó a Estados Unidos de un patrón de “deshumanización”, exigiendo investigaciones independientes tras revelarse que 30 personas murieron bajo custodia de ICE durante el año 2025.
Batalla legal por el control estatal
La movilización social ha encontrado eco en las autoridades del estado de Minnesota, que han solicitado una orden judicial para frenar temporalmente las operaciones de ICE. El argumento central es la protección de la seguridad pública y el rechazo a la separación de familias, simbolizada en el reciente arresto de un menor de cinco años junto a su padre ecuatoriano.
Al mismo tiempo que el presidente Trump acusa a los manifestantes de ser parte de una “izquierda radical”, el país aguarda la audiencia federal de este lunes, que podría marcar un precedente sobre el límite del poder federal en asuntos migratorios estatales.