De la misa dominical en El Garrobo, lo mejor que se puede decir -habrá quien lo catalogue por el revés- es que fue sencillamente tradicional. Y ambas cualidades estaban a la vista. ¡Con decir que una feligresa usó velillo de blonda marfil está dicho todo! Bueno, no hay nada que se lo impida y, desde luego, no desentonaba: casulla de guitarra bien recamada, velo del color litúrgico para los vasos, capillo para el copón de la reserva, rezo del 'Anima Christi' en la poscomunión… Lo dicho, sencillez tradicional. La parroquia es un digno templo mudéjar del siglo XVI con un retablo barroco más que destacado, donde el paso de los años ha ido superponiendo capas de piedad popular. Está la...
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