Una abuela multada con más de 600 euros después de que una caja de cartón con su dirección saliera volando del contenedor
Una familia de Reading ha denunciado lo que considera un “abuso desproporcionado” después de que una abuela de 83 años recibiera una multa de más de 600 euros por un presunto vertido ilegal. La sanción se impuso tras encontrarse una caja de cartón con su dirección junto a un punto de reciclaje, pese a que la mujer asegura que la depositó correctamente dentro del contenedor.
Carole Wright, exsecretaria y enfermera jubilada, acudió en octubre al área de reciclaje situada frente a su centro comunitario para deshacerse de varios envases. Según su testimonio, colocó todo el material en el contenedor correspondiente. Sin embargo, días después recibió una carta de un contratista ambiental que trabaja para el Ayuntamiento de Reading informándole de que podría enfrentarse a acciones judiciales por vertido ilegal.
El Ayuntamiento defiende el procedimiento mientras la hija alerta del impacto emocional en la anciana y reclama que se revisen las sanciones por errores involuntarios
La notificación incluía una fotografía de un operario sosteniendo la caja con su dirección visible, junto a imágenes de contenedores desbordados. La familia sostiene que la caja “debió salir volando” debido al viento o al exceso de residuos acumulados en la zona.
Su hija, Catherine Wright, afirma que la situación ha tenido un grave impacto emocional en su madre, que pronto cumplirá 84 años. “Está aterrorizada. No duerme, no come y repite que la van a llevar a juicio”, lamenta. La familia llegó a pensar que la carta era una estafa, hasta que una segunda notificación confirmó que el proceso era real.
El Ayuntamiento asegura que actuó tras no recibir respuesta a una solicitud de información enviada a la señora Wright dentro del plazo de 30 días. La empresa contratista, por su parte, afirma que pidió documentación médica que justificara circunstancias atenuantes, pero que no ha recibido nada.
La familia insiste en que la anciana es olvidadiza, pero niega que haya cometido un acto deliberado. “Mi madre siempre ha reciclado. Es absurdo pensar que tiraría una caja a propósito”, señala Catherine.
El consistorio afirma que sigue “abierto al diálogo” y que espera resolver el caso sin necesidad de acudir a los tribunales. Mientras tanto, la familia teme que la presión administrativa siga deteriorando la salud de la abuela.