Subastan dos acuarelas de Adolf Hitler por menos de 5.800 euros
Apenas le dieron promoción. Los lotes 673 y 674 solo eran dos más dentro de los 1.600 ("una selección cuidadosamente seleccionada de relojes, muebles, pinturas, platería, cerámica y obras de arte") que sacaba a subasta Hutchinson Scott, en Inglaterra. Se trataba de dos acuarelas. La primera, de 1909, del tamaño de un folio aproximadamente: "Representa una casa de estilo europeo rodeada de árboles", se lee en su explicación. La segunda, pintada un año más tarde, es algo más pequeña (16,5 x 18,5 cm.): "Representa la torre de una iglesia austriaca con montañas al fondo". Ambas disponen de "un certificado de autenticación si se solicita".
Pero la "miga" de las obras está en su autor: Adolf Hitler, a quien se define en la cartela como estudiante de arte "en sus primeros años en Viena antes de dedicarse a la política en la década de 1920". Más aséptico imposible.
Un valor artístico bajo
De esta forma se vendieron el miércoles las dos piezas en Skipton, North Yorkshire, donde los compradores pagaron 2.640 y 3.000 euros por la pareja, respectivamente. Sin apenas ruido: visiblemente incómoda, la casa de subastas no anunció estos dos lotes y solicitó a 'Le Parisien', quien contactó con ellos, que no se les citara.
El precio es síntoma de la ausencia de mérito artístico del "pintor" (otra cosa es el morbo histórico), un joven Adolf recién expulsado de la escuela de arte. Un hecho que, sin embargo, los expertos ponen constantemente en duda al afirmar que las obras de Hitler son difíciles de autenticar debido a la falta de un catálogo preciso, sumado a la calidad generalmente mediocre de la obra del dictador.
En 2009, dos acuarelas atribuidas a Hitler se subastaron por 32.000 euros en Baviera; y seis años después, un comprador chino adquirió una acuarela que representaba el castillo de Neuschwanstein por más de 100.000 euros. La idea de difundir las obras de Hitler y lucrarse con ellas siempre plantea interrogantes sobre las implicaciones morales de tales transacciones, reflexiona 'Le figaro', que pone de ejemplo la colección de objetos personales pertenecientes a Hermann Göring, fue finalmente retirada de la venta en París, en 2014.