Si las interacciones con las redes e Internet son la nueva profecía bien haríamos en dejar las críticas a la saturación de salidas extraordinarias de hermandades y ponernos a rellenar con Excel y calendario un listado de procesiones que mantenga la tensión cofrade durante el año. Ahora resulta que es la Semana Santa el principal vector del interés turístico de Sevilla. Ni monumentos, ni museos, ni hoteles, ni historia. Y pensar que todavía había quien se creía que éramos famosos por la sangría y la paella, cuando ni siquiera valoran la cervecita con chicharrones. Santificada sea Sevilla por sus turistas, que han dado con la esencia de su sahumerio.